Monday, July 26, 2010

¡Ayúdame, no me atrevo a evangelizar!

Somos muchos los que carecemos de ese carisma que tienen algunos, quienes hacen amigos fácilmente, se atreven a hablar en público en cualquier momento, son siempre el “alma de la fiesta”, en fin, son buenos en las relaciones interpersonales.

Cuando venimos al mandato de Jesús de “ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura” nos estresamos terriblemente porque no sabemos cómo empezar, ni de dónde sacar fuerzas y conocimiento para hablarle de Dios a algún ser vivo (aunque éste sea el gato de la vecina). Sin embargo, evangelizar es un mandato para todo cristiano. Si no podemos amar las almas como Cristo las ama, entonces no estamos convertidos ni somos parte del Reino de Dios.

Entonces, ¿cómo puedo evangelizar? ¿Tengo que irme al seminario a estudiar? ¿Tengo que abrir un nuevo “ministerio internacional”? ¿Y qué tal si mi iglesia no coordina actividades evangelísticas frecuentemente (en donde siempre me doy de “voluntario” en el “friquitín” de frituras para así evitar hablarle a alguien de Dios)?

Evangelizar es sencillamente hablarle a la gente de nuestra fe en Cristo Jesús. No los podemos “convertir a Cristo” (eso sólo lo hace el Espíritu de Dios), pero si podemos sembrar la semilla del evangelio en todos los que quieran escuchar. Para ello no es necesario utilizar palabras técnicas ni mostrar grandes milagros. Más bien hace falta que la gente dolida, frustrada, cansada y desesperanzada de este mundo, vean a otras personas de carne y de hueso, que pasan por sus mismas penurias, y luchan con los mismos problemas, pero que de alguna manera extraña viven en esperanza y contentamiento. Es un hecho que la gente querrá conocer de nosotros luego de que nos vean interaccionar de manera cristiana en las circunstancias cotidianas de la vida. En resumen, no necesitamos ser “celebridades cristianas” para evangelizar. Solo necesitamos aprender a vivir con intención evangelística.

¿Cómo puedes vivir con intención evangelistica? He aquí algunas ideas:

  • Haz un equipo de baloncesto (o de motocicletas, o de “bowling”, etc.) compuesto de cristianos y algunos no creyentes. Juega el fin de semana. Comparte refrescos, frituras, sándwiches de mezcla y buena conversación. Déjales ver que los cristianos vivimos bien en familia; que la iglesia local es especial. Cuando tengan necesidad vendrán a ti.
  • Abre un círculo de oración semanal en tu casa con otros hermanos en la fe de tu comunidad. Utiliza el tiempo para orar en grupo. Lee la Biblia. Ten galletas, queso y café siempre a la mano. La voz se regara. En tu calle sabrán que se reúnen los cristianos a orar y compartir. Cuando tengan necesidad vendrán y entonces les hablaras del evangelio.
  • Invita a tu casa a varios amigos cristianos y a varios amigos no creyentes, para ver algún partido deportivo, una buena película o para jugar una tanda de dominó. Haz un buen BBQ, diviértete y permite que los no creyentes vean cómo se vive, se ama y se comparte en la iglesia local. Déjalos ir con un buen sabor para sus casas. Dios los tocara y luego te preguntaran acerca del evangelio.

No es difícil. Solo requiere de intención. Debes querer hacerlo, porque Jesús lo requiere. Así que, idéate un plan para mostrar a tus amigos o familiares no creyentes, lo hermoso de vivir en Cristo. Repasa el mensaje del evangelio en tu cabeza. Prográmate para decirle a alguien en unos pocos minutos lo siguiente: “(1) tienes un problema y se llama enemistad con Dios, (2) tienes una solución que se llama Jesucristo, quien vino a vivir la vida perfecta que no podemos vivir y vino a morir la muerte que nos tocaba morir, (3) necesitas tomar una decisión de poner tu confianza en Jesús y seguir sus mandatos de ahora en adelante, (4) y esto cambiará tu vida como cambió la mía”.

Recuerda lo hermoso que ha sido Dios contigo y compártelo cuando sea el momento. La gente necesita desesperadamente de nuestro mensaje, porque es lo único que les puede dar la esperanza y la seguridad que este mundo no les puede ofrecer. Por lo tanto, ¡aviva el fuego del don que hay en ti!

En Cristo,
Gadiel

Thursday, June 17, 2010

“¿Con qué tengo que hacerme miembro de una iglesia local? ¡Uff!…”

Estoy a mitad de un excelente libro escrito por Johnatan Leeman titulado “The Church and the Surprising Offense of God’s Love” (“La Iglesia y la sorpresiva ofensa del amor de Dios”). El autor trata el tema de la membrecía y la disciplina en la iglesia, tema visto por muchos como “passé” (o pasado de moda) en este tiempo de libertad, individualismo y sobre todo, en el que no reconocemos que las autoridades e instituciones son válidas y puestas por Dios para nuestro crecimiento y seguridad espiritual. Esto se llama anti-autoridad y anti-institucionalismo, y es el grito de la moda de la sociedad postmoderna en que vivimos. Las consecuencias de esto en la iglesia de Cristo son descritas por Leeman a continuación:

"Hoy en día, creemos que la autoridad no le pertenece a la iglesia, sino que le pertenece al creyente “consumidor”, quien define las actividades y prioridades de la congregación a través de su asistencia y bolsillo… Una de las tragedias principales de la iglesia evangélica de hoy es que ha perdido de vista la maravillosa fuerza dadora-de-vida que es la autoridad… Hoy nos creemos “agentes libres” encargados de determinar cómo haremos para crecer como creyentes, respetar a nuestros iguales, y aceptar la guía y el consejo de otros… somos los capitanes de nuestro propio barco…

En resumen, una teología subdesarrollada se une a nuestra anti-autoridad y anti-institucionalismo para engañarnos creyendo que amamos a todos los cristianos en todo lugar a la vez que evitamos amar a algunos de esos cristianos en el contexto de las congregaciones locales, en especial en sumisión voluntaria. No nos debe sorprender el por qué nuestras iglesias no son profundas en Dios, por qué hay tantos cristianos débiles, y por qué la iglesia se parece tanto al mundo.” (p.216)

Tenemos que aceptar que la iglesia visible en el mundo, compuesta de todas las congregaciones locales, está llena de gente que no necesariamente están viviendo vidas perfectas según el estándar bíblico. ¿Por qué es esto? Hay varias razones:

"No son todos los que están ni están todos los que son” – Utilizando este dicho popular, afirmamos lo que Jesús nos mencionó en la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13:24-30), que en esta era (entre la primera y segunda venida de Cristo), crecería juntamente dentro de las congregaciones los plantados por Dios y los plantados por el enemigo. No es claro saber quién es quién hasta que vemos los resultados de su “profesión” de fe, o sea, los frutos de la salvación. Si algo tenemos claro es que un verdadero creyente necesariamente mostrará un cambio en su estilo de vida. Si ese cambio no llega, al menos desde nuestro limitado punto de vista terrenal, esta persona nunca ha experimentado la salvación de Dios en su vida.

De los que “son”, muchos están en el proceso de crecimiento espiritual – La parábola del sembrador (Mateo 4:1-9) nos lleva no solo a entender que una tercera parte de los asistentes a una congregación particular son los verdaderos convertidos (¡ouch!), sino que ese tercio tiene diferentes niveles de “fruto” (“al treinta, al sesenta y al ciento por uno”). Los verdaderos convertidos somos rebeldes perdonados, pecadores habituales en guerra contra las pasiones que batallan contra nuestra alma (1 Pedro 2:11), gente que todavía vive en Romanos 7 aunque declarando diariamente la victoria de Romanos 8.

Como gente imperfecta, tanto la congregación como sus líderes cometerán fallas en el camino – Estas fallas tendrán que ser enmendadas según el Espíritu de Dios vaya enseñando al Cuerpo. Pero como siempre digo, en Dios “no hay migajas”, o sea, nada se desperdicia en la mesa del banquete celestial. Dios utiliza cada situación y aún cada necedad que cometamos, para “atribularnos”, rehacernos, limpiarnos, y alimentar nuestro crecimiento, todo para Su gloria.

Por lo tanto, dentro de las congregaciones veremos gente que se aman y se envidian, se ayudan y se traicionan, se cuidan y se descuidan. Y para alcanzar la madurez y la perfección en Cristo, Dios nos ha puesto necesariamente en el contexto de la iglesia local (dentro de congregaciones locales) para que batallemos con nuestros viejos hábitos, y venzamos al diablo, amando a nuestros hermanos y mostrando al mundo la membrecía en la familia celestial. Somos “peregrinos y advenedizos” en este mundo, o como nos llama Leeman, “embajadores” del cielo, designados con la autoridad del Rey para proferir Su mensaje (Mateo 28:18-20), y que por necesidad somos miembros de la “embajada local” de nuestro Reino. Esta embajada local es la iglesia local, la guarnición del ejército de Dios en nuestra ciudad.

Así que, ser un verdadero creyente, realmente convertido a Cristo, requiere que demos “frutos de arrepentimiento”, buenas obras que salen de un corazón renovado en prioridades de vida y totalmente agradecido de Dios. Parte esencial de este fruto es el que nos unamos en membrecía oficial a un cuerpo local de creyentes, a través del bautismo en las aguas. Este sacramento es nuestra proclamación al mundo de que somos nacidos de nuevo, y la proclamación oficial y autoritativa de la Iglesia de que somos parte del Cuerpo. Esto nos pone en sumisión (¡si en sumisión, bajo autoridad!) de la congregación local y sus líderes.

No debemos temer al compromiso con la iglesia local y sus líderes. No debemos cerrar nuestro corazón a la estructura de cuidado, crecimiento y testimonio definida por Jesús en su Palabra (esto es, la iglesia local en Mateo 16, 18 y 28), aún cuando previamente hayamos sido heridos (¡o torturados!) en otra congregación. Dios está en control, Dios traerá todo asunto a su juicio perfecto, pero nos ordena hoy a unirnos a una iglesia local para que seamos completos y cabales, para que “trabajemos nuestra fe” entre la gente del Reino, y demos gloria a Su nombre frente a un mundo incrédulo.

En Cristo,
Gadiel

Wednesday, June 9, 2010

"No hagas del pastor tu dios...haz de Dios tu Pastor"

Esta mañana una amada hermana en la fe (y amiga de mi infancia) escribió muy acertadamente en Facebook: "No hagas del pastor tu dios...haz de Dios tu Pastor". El “reply" que le di lo copio a continuación para que reflexionemos en el asunto:

“Hacer del pastor tu dios es hacerles un increíble daño al siervo y a la congregación. Ambos terminaran dispersos, porque Dios no comparte su gloria con nadie. Dios no está comprometido con un nombre, una congregación en particular ni un ministerio. Dios está comprometido con Su Iglesia, de la cual muchos de los que asistimos a las reuniones somos parte. Si una congregación pierde su norte y comienza a "adorar" su grupo, su nombre, su pastor, etc., Dios no tiene ningún problema en dispersarlos. Los rompe en pedazos, enviando a cada cual a otro lugar. En este proceso, los verdaderos creyentes son enseñados por Dios a poner su confianza en Él solamente, y los falsos creyentes son expuestos porque terminan en el mundo (donde pertenecen).

¡El problema es que este proceso duele, y duele mucho! Asi que para evitar este sufrimiento, asegurémonos darle la gloria solo a Dios cada día, reconociendo que todos somos falibles (que podemos caer), que somos parte del Reino y La Iglesia (la cual es muchísimo más grande que nuestro pequeño grupo) y que Dios es soberano sobre nosotros. Solo a Él debemos adorar, temer, buscar y solo en Él confiar.”

En Cristo,
Gadiel

Sunday, May 23, 2010

“Señor, ¡Enséñame a orar!” - Al Padre

Es un instinto básico de los hijos el buscar y recibir ayuda y protección de sus padres en medio de su necesidad, y de los padres el dar protección y provisión a sus hijos para su seguridad y bienestar. No sé si fue esa relación de intimidad padre-hijo que los discípulos desearon cuando vieron a Cristo orando y le pidieron que les enseñara a hacer lo mismo:

“Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.” (Lucas 11:1)

Este pasaje nos muestra algo extremadamente importante:

  • Que para entablar una relación con Dios significativa, necesitamos ser enseñados
  • Presume que nosotros no sabemos cómo acercarnos a Dios correctamente
  • Dios está en total disposición de enseñarnos

La respuesta de Cristo no se hizo esperar:

“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos…” (Mateo 6:9)

Este prefacio a la oración de Jesús nos ubica en la perspectiva correcta en relación a Dios:

  • Dios es nuestro Padre (intimidad)
  • Dios está en el cielo (trascendencia)

Hoy vamos a hablar acerca del Padre íntimo y la próxima semana hablaremos del Dios trascendente.

El Padre, ¿de todos?

La gente opina que “todos somos hijos de Dios”. Esto es correcto desde la perspectiva amplia de la creación de Dios, pues somos sus “criaturas”. Sin embargo, la paternidad de Dios es algo que recibimos por medio de creer en el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario:

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12)

A esto la Biblia llama el regalo de la adopción; somos hecho parte de la familia de Dios:

"Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:19)

Así que Dios es “Padre nuestro” (en el sentido íntimo) de todos aquellos que han sido recibidos en la familia celestial a través de creer en Jesús.

¿Qué significa esto para mí?

Dios no es una fuerza impersonal que flota en el universo, ni es un creador patético que formó un mundo en caos y se fue de vacaciones, ni es la “madre” de todos, ni tampoco igual a los padres terrenales abusadores, maltratantes y negligentes. maltrecha por causa del pecado, Dios no es igual a ellos

Dios es nuestro Padre que nos hizo miembros de su casa por amor:

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan 3:1)

Dios es nuestro Padre que nos mira con compasión a causa de nuestra condición humana caída:

“Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.” (Salmo 103:13-14)

Dios es nuestro Padre que nos protege en medio de toda aflicción y pesar:

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.” (Salmos 46:1-3)

Dios es nuestro Padre que nos provee en medio de nuestra necesidad:

“¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:9-11)

Por lo tanto, no esperes más, y vuelve a la casa del Padre, al lugar de seguridad, provisión y paz. ¿Cómo lo haces? Entrega tu voluntad total a Jesús, ríndete a su demanda de arrepentimiento y conversión radical, vuélvete a él “mientras pueda ser hallado”, y encontrarás en él tu entrada a la familia celestial.

En Cristo,

Gadiel

Monday, April 26, 2010

Desde la fila del desempleo…

El pasado viernes recibí el dudoso honor de convertirme en el último varón de mi familia en quedar desempleado. Oficialmente, la “recesión boricua” ha dejado a la familia Ríos Soto en la inopia económica (o en la “prángana”, como dicen en mi pueblo).

Preparando anoche la merienda de mi niña, me dí plena cuenta que no tenía adonde ir luego de que la llevara al colegio hoy en la mañana. No más reuniones interminables frente a un teléfono (los aburridos “teleconferences” que reemplazaron los buenos viajes a las oficinas corporativas). No más presupuestos que revisar por quincuagésima vez hasta que “cuadraran” según el jefe quería. No más paradas en la fuente de agua para “dialogar” sobre el último “chisme de pasillo”, etc., etc., etc. Pero sobre todo, no más cheques… La pregunta es: ¿y ahora qué?

Como a Dios no se le escapa nada, estas semanas comenzamos a hablar en nuestra iglesia acerca del “Padre Nuestro”. Luego de leer la primera expresión de esta oración modelo que nos regaló el Señor (la cual dice: “Padre nuestro que estás en los cielos”), podemos notar algo sumamente importante:

  • Que podemos llamar a Dios “nuestro Padre” – La mera mención de la palabra “padre” puede traer a algunos el recuerdo de un varón ausente, irresponsable, o en los peores casos, a un abusador. Sin embargo, Dios no se modela a través de las actitudes de los hombres. Él es nuestro perfecto, amable, completo, y seguro “Padre”. Somos aceptados en su casa a través de creer y poner nuestra confianza en el sacrificio de su Hijo Jesucristo en la cruz y su resurrección. Y esa adopción trae para nosotros la misericordia, la gracia, la protección y la provisión del cielo. Dios conoce quienes somos, nuestras debilidades, nuestras necesidades y nuestros anhelos. Y aunque no todo lo que deseamos está en Su voluntad, ni todo lo que hacemos le agrada, como buen padre, Él se encargará de proveernos y disciplinarnos, para Su gloria.

  • Que tenemos un Dios alto y sublime – Dios habita en “los cielos”, donde, según dice la Biblia, “está su trono”. Dios creó todo lo que existe, está sobre todas las cosas, es Rey y Señor de todo lo que hay, y ciertamente tiene todo el poder para bendecirme y hacer de esta circunstancia un testimonio para Su gloria. Como el Dios Santo que es, extremadamente más alto y digno que yo, Él se merece que yo viva cada día agradándole en todo lo que hago, para agradecerle lo que ya Él hizo por mí (salvarme, darme nueva vida y una relación íntima y personal con Él). En cambio, su favor es todo para mí.

Así que, mientras voy derechito a la fila del desempleo, mi mirada no está puesta en mi gobierno, ni mis ahorros, ni mis “conexiones”, ni mis habilidades o resumé. Solo recuerdo lo que dice Su palabra:

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” (1 Pedro 5:7)

En Cristo,
Gadiel

Tuesday, April 20, 2010

Ricky Martin y el secuestro de su fe – Parte II

Recientemente un hermano en la fe respondió a mi blog acerca de la declaración de homosexualidad del cantante puertorriqueño Ricky Martin (refiérete a los siguientes links para el texto completo: http://www.werlife.com/profiles/blogs/ricky-martin-y-el-secuestro-de ó http://pastorgadiel.blogspot.com/2010/04/ricky-martin-y-el-secuestro-de-su-fe.html)

A continuación unas porciones de su comentario, muy válido por cierto:

“Que pena que el pueblo de Dios opine tan abiertamente desde la falta de desconocimiento. Yo puedo hablar con toda autoridad pues del homosexualismo Dios me sacó. Nadie decide ser homosexual. Eso es una barrabasada y ofende a Dios. El homosexualismo emana de experiencias habidas antes de los cinco (5) años de edad… Si queremos ganar para Cristo a los que están atrapados por esas ataduras debemos actuar con sabiduría y con nuestros actos dejarles saber que el día que necesiten “un lugar”, la iglesia estará ahí para ellos. Cuantos habrá hoy buscando de los chamanes, santeros, budistas, etc. porque en el día del dolor (y todos hemos pasado por ahí) temieron llegar hasta la casa de Dios porque en ese momento lo que necesitaban era amor, no juicio...”

A los pocos días de leer esta reprimenda, me encontraba (a eso de las 10:00 de la noche) en el estacionamiento de una mega-tienda. Allí había un grupo de hermanos cristianos con altoparlantes gritando a viva voz que “Ricky Martin se va para el infierno”, entre otros “juicios apocalípticos”. Tan mala impresión dábamos (me incluyo porque soy de la fe), que mi hija de 5 años me preguntó: “Papá, ¿por qué ese Señor está enojado, para la gloria de Dios?”. ¡Que no les quede duda de que mi vergüenza aumentó al pensar que pude haber contribuido a ese escándalo con mis notas cibernéticas!

El problema de ser pastor es que casi nunca somos entendidos por los demás. Nuestras acciones y palabras son malinterpretadas al punto de que salimos villanos en cada asunto en que “metemos el pico”. Cuando escribí el blog creí dejar claro que no estaba criticando el homosexualismo per se de Ricky Martin (aunque soy de la “línea dura”, y creo firmemente que es un comportamiento prohibido por Dios). El asunto no es el homosexualismo en sí, sino el problema que tenemos los seres humanos de seguir cualquier cosa que diga Dios. La Biblia le da un nombre a esta actitud rebelde: “PECADO”.

Así que, luego de unos días de reflexión decidí contestar a mi amado hermano. A continuación el texto en su totalidad, para que me entiendan (¡o me malentiendan!):

“Gracias por tu comentario y que Dios te bendiga! Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices respecto a la preeminencia del amor en nuestro trato con el homosexual. La intención del articulo no es enviar a Ricky Martin al infierno sino traer a la luz la mentalidad postmoderna en relación a lo que esta bien y lo que esta mal. El asunto homosexual no es nada diferente a otras desviaciones (hábitos, corrupciones, etc.) que heredamos de nuestros primeros padres. Para todo aquel que es humano, el problema es similar, aunque se refleje de manera diferente: la rebeldía con Dios, el pecado. Dios dice una cosa, nosotros decimos otra, porque queremos ser los dueños, señores, reyes, de nuestro destino.

La Palabra de Dios vino a todos nosotros para decirnos que las consecuencias de lo que estamos viviendo, en cada caso particular (enfermedad, crisis financiera, hogares destruidos, matrimonios disueltos, maltrato de menores, inmoralidad, corrupción, etc.) se debe a que estamos sentados en el trono de Dios, ¡y que debemos bajarnos de ahí inmediatamente! Si relees el articulo, veras que Ricky menciona que no quieren que "secuestren su fe" luego de mencionar su preferencia. El asunto no es la revelación de su homosexualidad, sino que (sin importar lo que el haya escogido hacer, o haya decidido no luchar mas con, sea esto homosexualidad, mentira, adulterio, etc.) Ricky no quiere ser cuestionado. ¡Y ese es el problema!

El evangelio nos habla del amor de Dios, pero nos EXIGE que nos arrepintamos de nuestro proceder y aceptemos que Dios es quien define lo que esta correcto y lo que esta incorrecto. El evangelio, la Biblia toda, cuestiona en todo momento nuestra manera de vivir; y Jesús nos demanda un cambio. Hace un tiempo, hablé todo esto con un homosexual que estaba visitando nuestra congregación y llevando a otros amigos. Me senté a dialogar con él con mucho amor, le explique que quería continuar viéndolo entre nosotros. Sin embargo le dije que no quería venderle las expectativas incorrectas. Su estilo de vida (heredado, escogido, no importa) no esta a tono con las expectativas de Jesús. Al final le dije: "No te pido que dejes de ser homosexual, solo te pregunto, ¿estarías dispuesto a que Dios cambiara tu corazón al punto que llegaras a aborrecer tu estilo de vida?". La respuesta fue: NO, y se marchó.

Esta respuesta pudo venir de un adúltero, de un vicioso, (no necesariamente de un homosexual). El asunto no es lo que haces, sino, si estas dispuesto a "perder tu vida para ganarla". Todo el que ama a Jesús mas que alguna otra cosa, ese pierde su vida, pero gana la eternidad.

Espero que esto nos ayude a seguir discutiendo en amor este asunto, y podamos darle luz a la iglesia para traer a muchos más a los pies del Maestro.”

Asi que, para resumir mi punto (e irme a comer) les digo lo siguiente: todos somos pecadores, todos necesitamos cambiar algo de nuestro estilo de vida, todos requerimos del amor infinito de Dios y su iglesia para poder pasar de “muerte a vida”. Pero es importante que entendamos que todos necesitamos aceptar que Dios es Dios y nosotros no. Este es el primer y más importante paso: doblegar mi voluntad ante Él y creer que solo Él tiene la autoridad para definir lo que es mejor para mí. Lo demás lo hace Dios, a través de Cristo, en mí.

En Cristo,
Gadiel

Friday, April 9, 2010

Sin resurrección no hay buenas noticias – Parte II

El pastor y escritor John MacArthur ha dicho: “No podemos ser neutrales. O Cristo se levantó de los muertos y hoy (en todo su derecho) nos demanda nuestra atención, arrepentimiento y obediencia, o esta muerto. Si Cristo es solo un cadáver descompuesto, entonces, ¿para qué seguirlo?” La pregunta para nosotros es: ¿tenemos base para creer que Jesús resucitó físicamente?

Los evangelios son documentos válidos aceptados por los historiadores como provenientes de la época inmediata a la existencia de Jesús. Estos fueron escritos en un período de no más de 60 años DC, siendo relatos de testigos de primera mano de los eventos que describen. Una simple mirada al relato bíblico nos da buenos indicios de la veracidad de la resurrección, como nos muestra el profesor de Apologética Gary Habermas en el listado a continuación:

  • Jesús murió crucificado y fue enterrado
  • Los discípulos perdieron su fe al ver que Jesús había muerto
  • La tumba en la que Cristo fue enterrado, fue encontrada vacía unos días después
  • Los discípulos tuvieron experiencias que ellos creyeron eran apariciones literales de Jesucristo
  • Estas experiencias transformaron a este grupo de discípulos miedosos en proclamadores de su mensaje, aun bajo pena de persecución y muerte
  • El mensaje de la resurrección era central en la predicación de la iglesia primitiva, especialmente en Jesusalem, donde días antes Jesús había sido muerto
  • Por causa de este mensaje, la iglesia nació
  • El domingo se convirtió en el día principal de culto
  • Santiago, el hermano de Jesús y un no-creyente, fue convertido luego de tener una experiencia de aparición de Jesús
  • Pablo, el mayor perseguidor de la iglesia primitiva, fue convertido al tener una experiencia de aparición de Jesús

¿Qué fue lo que le pasó a esta gente? De ser un “grupito” desparramado por el miedo y la cobardía, fueron transformados en un poderoso contingente de testigos que estuvieron dispuestos a cambiar su comodidad y aún su vida por causa de un solo mensaje: ¡Jesús está vivo y es el Cristo!

¿Quieres conocer lo que ellos conocieron? ¿Qué puede producir la resurrección hoy en ti? No te pierdas la Parte III, la semana entrante.

En Cristo,
Gadiel

Saturday, April 3, 2010

Sin resurrección no hay buenas noticias – Parte I

¿Por qué celebramos la Pascua, o el Domingo de Resurrección? ¡¡¡Porque Cristo esta vivo!!!

Los cristianos tendemos a mencionar solamente la cruz como la fuente de nuestra salvación. Sin embargo es importante entender que tanto la vida, como la muerte y la resurrección de Cristo, son procesos interrelacionados, a través de los cuales tenemos la certeza de que somos salvos.

John MacArthur escribió: “La resurrección es el fundamento de nuestra seguridad de salvación, es la fuente de poder para vivir la vida cristiana diaria, y es la base de nuestra esperanza futura”.
Así que, la pregunta esencial es: ¿Resucitó Cristo en realidad?, y si es así, ¿cuales son las implicaciones de su resurrección para mí?

La necesidad de la resurrección

John Stott escribio en cierta ocasión: “El cristianismo es en esencia, una religión de resurrección”. Adrian Warnock en su libro “Raised with Christ” (“Resucitado con Cristo”) nos dice: “Sin la resurrección de Cristo no hay buenas noticias” y “un cristiano es aquel que cree en la resurrección física de Jesucristo y vive a la luz de las implicaciones de ese evento”. Esto está a tono con lo que dice la Palabra de Dios:

“Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” (Romanos 10:9)

Por lo tanto, creer en la resurrección es crítico para mi entendimiento de lo que Dios ha hecho por mi, y cómo su obra me afecta cada día.

¿Qué dice la Biblia acerca de la resurrección?

La muerte y resurrección de Cristo fue profetizada en varias ocasiones en el Antiguo Testamento. Cuando Cristo resucita y se le aparece a los dos discípulos de camino a “Emaus”, él les recrimina por no entender lo que estaban viviendo:

“Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.” (Lucas 24:25-26)

¿Qué decían las Escrituras? Al menos mencionaremos un texto sumamente importante del Antiguo Testamento, en la profecía mesiánica de Isaías (53:10-11):

“Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.”

Pablo al explicarnos teológicamente la historia de los evangelistas, nos la resume de la siguiente manera:

”Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3-4)

La pregunta de los escépticos es: ¿Realmente se levantó Jesucristo de los muertos y ascendió al cielo? Además, ¿realmente importa? ¿Qué le contestarías?

No te pierdas la Parte II de este artículo...

En Cristo,
Gadiel

Thursday, April 1, 2010

Ricky Martin y el secuestro de su fe

Hace unos años visite a Disney World (¡la peregrinación anual de cada padre consentidor!) y vi un show en donde Mickey Mouse utilizó un verso bíblico para llevar su mensaje de que “los sueños se pueden hacer realidad”. El dijo: “Si puedes creer, todo es posible”. “Pero - me pregunté - ¿creer en qué?”. Entonces, recientemente vi otra obra teatral en donde Peter Pan le enseña a una niña a “creer en sus sueños”, so pena de perder su inocencia y convertirse en una adulta aburrida.

Ciertamente es hermoso cultivar en nuestros niños la capacidad de soñar sin límites, de tal manera que forjen un futuro mejor para ellos mismos a través del estudio, la dedicación, la pasión, etc. Sin embargo, esto es más peligroso de lo que parece. Refleja el pensamiento moderno acerca del ser humano y su potencial:
  • Los sueños y los deseos de nuestro corazón definen lo que es mejor para nosotros (o sea, nuestra felicidad)
  • Nuestro entendimiento (privado y personal) de lo correcto e incorrecto, de lo bueno o lo malo, define el camino a seguir para alcanzar esa felicidad
O sea, tenemos la capacidad de definir y formar nuestro futuro en base de lo que desea nuestro corazón.

Para un sencillo ejemplo de lo arraigado que está este pensamiento en la sociedad actual, solo tenemos que leer la cantidad de elogios que recibió Ricky Martin luego de su declaración reciente acerca de su homosexualidad. Ricky se siente ahora “mas fuerte que nunca” luego de recibir el apoyo de muchos que lo felicitaron por su valentía de ser “fiel a él mismo”. De hecho, en una columna en el periódico de hoy (El Nuevo Día, 1ro de abril 2010, Pág.55) la pastora Margarita Sánchez de León dice que a lo único que Ricky le teme es a que le “secuestren su fe”. O sea, a que alguien trate de condenar su decisión a partir de los principios éticos y morales cristianos.

¡Ahora Ricky Martin va a ser verdaderamente feliz y nadie puede cuestionar sus razones ni el camino que ha decidido tomar!

Pregunto a las decenas de nosotros que ya somos “adultos aburridos”: ¿Es cierto que las decisiones y los caminos que hemos tomado, basándonos en nuestras propias premisas, nos han traído bien, felicidad, y paz? ¿O no es cierto que cada vez que actuamos basados en “lo que desea nuestro corazón”, “en lo que pide el cuerpo”, terminamos peor que como comenzamos? ¿No es esa la historia de dolor y desazón de los seres humanos? La Biblia lo define claramente:

“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.” (Prov.14:12)

Cuando Jesús caminaba por esta tierra lo describió de la siguiente manera:

“Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.” (Marcos 6:34)

La realidad es que estamos perdidos, y no sabemos como encontrar el camino. Necesitamos ayuda externa para trabajar con nuestro profundo problema de egoísmo y rebeldía, del cual salen todos los demás males que corrompen nuestra sociedad.

Entonces, ¿cuál es la respuesta? La respuesta es recuperar una relación correcta con Dios.
¿Qué significa esto? Es una relación donde cada parte se coloca en la posición que le toca:
  • En donde Dios es Dios y nosotros sus criaturas
  • En donde Dios manda y nosotros obedecemos
  • En donde Dios define lo correcto y lo incorrecto, y nosotros lo aceptamos, creemos y obedecemos
¿Quieres un verdadero cambio de rumbo? Entonces, reconoce tu necesidad de Dios, acepta a Jesucristo como tu Salvador y Señor, pon tu total confianza en Él, y comienza a vivir una vida cristiana genuina, para la gloria de Dios.

En Cristo,
Gadiel

¡Buenas noticias para ti!

Vivimos un tiempo agitado, de mucha crisis, ansiedad y tristeza. Nos preguntamos: ¿Por qué hay tanta maldad? ¿Por qué tantas malas noticias? ¿Podrá alguien ayudarnos a entender esto? ¿Podrá alguien mostrarnos un camino a seguir?

La Biblia, la Palabra de Dios, tiene respuestas para todas estas interrogantes. Nos explica por qué estamos en este mundo, para qué fuimos hechos, cuál es nuestra condición y cuál es la solución. Se resume en una hermosa frase: el evangelio de Jesucristo. “Evangelio” significa las “buenas noticias” que envía el cielo para ti y para mi. Te lo voy a explicar brevemente.

La Biblia nos enseña que el evangelio de Jesucristo se compone de cuatro aspectos importantes:
  • Dios: Es nuestro Santo Creador y Juez Justo. Nos creó para que le demos la honra y el honor que se merece con nuestra vida, y para que disfrutemos su compañía por siempre
  • El hombre: Nacemos en un estado de rebeldía (pecado) contra Dios y como resultado, nos hemos apartado de Él y nos hemos expuesto a su justa ira (la muerte eterna) si no somos perdonados
  • Jesucristo: Dios envió a su Hijo Jesucristo, a morir la muerte que nosotros merecíamos por nuestra rebeldía. De esa manera Dios castigó nuestro pecado en Cristo para poder perdonarnos libremente
  • Nuestra respuesta: La única respuesta que nos puede salvar de la ira de Dios es (1) arrepentirnos de nuestro pasado rebelde y (2) creer en la obra de reconciliación que Jesucristo vino a hacer en la tierra.

¿Te sientes alejado de Dios? ¿Reconoces que tu vida no está a tono con el amor, la bondad y las exigencias de Dios? ¿Quieres un verdadero cambio de rumbo? Entonces, reconoce tu necesidad de Dios, acepta a Jesucristo como tu Salvador y Señor, pon tu total confianza en Él, y comienza a vivir una vida cristiana genuina, para la gloria de Dios. Si haces esto, serás parte de la familia de Dios y podrás disfrutar de todos los beneficios que eso conlleva: paz con Dios, cuido, seguridad, y vida eterna.

En Cristo,
Gadiel

Sunday, March 14, 2010

Terremotos: ¿Tiempo del Fin?

La lista de eventos sísmicos recientes es realmente impresionante (aquí los presento por país, fecha y magnitud, incluyendo el más reciente ocurrido en el día de hoy):

Haiti, enero 12, 7.0
Chile, febrero 27, 8.8
Japon, febrero 27, 7.0
Taiwán, marzo 4, 6.4
Sumatra, marzo 5, 6.5
Turquía, marzo 8, 6.0
Hawai, marzo 9, 4.4
Chile, marzo 11, 7.2
Indonesia, marzo 14, 6.4
Japón, marzo 14, 6.6
Los expertos dicen que no hay conexión posible entre ellos sino que este fenómeno es un asunto del azar (refiérete al siguiente “link” para ver el comentario):
Sin embargo, para los cristianos que esperamos la pronta venida de nuestro Señor Jesucristo, estos acontecimientos nos hablan toneladas acerca del tiempo en que estamos viviendo:
“Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?... Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares… Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará… Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin… Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos… E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.” (Mateo 24)
Jesús nos menciona varias señales de su venida, a saber:
  • Engaño doctrinal – La más fuerte prueba de la pronta venida de Cristo, es la amplitud y profundidad de la apostasía que se introducirá en la iglesia cristiana. No tenemos que esforzarnos mucho para encontrar una multitud de doctrinas erróneas que introducen prácticas ocultistas en nuestras iglesias, y de falsos maestros que solo se llenan su vientre con el dinero que le roban a sus congregaciones. La Palabra nos advierte que aún vendrán algunos mostrando maravillosos milagros y prodigios, pero todo es parte de un gran esquema para “engañar si aún pudiera a los escogidos”.
  • Tumulto social – Las “guerras y rumores de guerra” se esparcirán por todo el mundo. Hoy en día la violencia (sea por causa de guerra, terrorismo, pandillas, anarquía social, etc.) está arropando cada esquina del planeta. Ya casi no quedan lugares seguros para criar a nuestras familias.
  • Desastres naturales – El aumento en intensidad y frecuencia de los desastres naturales es notable. Terremotos, maremotos, huracanes, temperaturas extremas, sequías interminables, desiertos creciendo. Todo apunta a una naturaleza agotada, una tierra que “gime” por su liberación.
  • Evangelismo mundial – La Palabra de Dios está siendo predicada y distribuida como nunca antes. La tecnología ha permitido el levantamiento de poderosos avivamientos en cada región del mundo.
  • Persecución de creyentes – Se dice que en el siglo 20 hubo más mártires cristianos que la suma de los 19 siglos anteriores.
Si todo sigue su curso como hasta ahora, posiblemente estemos entrando en la culminación de la historia humana. Para el verdadero creyente esto no debe ser sorpresa ni problema. La Palabra nos dice que estos eventos sencillamente anuncian la buena nueva del traspaso de esta vida a una nueva con Dios por la eternidad:


“Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.” (Lucas 21:28)

Para el que está lejos de Dios, estas noticias son perturbadoras. Los confrontan con una realidad indiscutible: no somos dueños de nuestro destino. La muerte acecha en cada esquina y todo lo que hacemos nos alcanza al final. Por lo tanto, la única respuesta hoy, es volvernos a Dios, el que conoce el pasado, presente y futuro, aquél que tiene el control de la historia y la llevará a su fin de acuerdo a su propósito eterno. ¡Vuélvete a Él cuando todavía hay tiempo!

En Cristo,
Gadiel

Friday, February 5, 2010

5to Aniversario de la CCA - La Iglesia del Centro


¡Saludos y que Dios los bendiga! Ya el Señor nos ha regalado 5 años de existencia como congregación local en Arecibo, Puerto Rico. Ha sido un tiempo de bendición, de crecimiento, de luchas, de lágrimas, pero siempre de victorias. Todo lo que Dios hace, lo hace bueno, y podemos testificar que ha sido bueno con nosotros.

Te extendemos una cordial invitación a la celebración de nuestro aniversario. Celebraremos los días sábado 20 de febrero a las 7:00 p.m. con el grupo 33DC y su banda en vivo totalmente gratis. Aquél que conoce la trayectoria de este grupo sabe que su música trae bendición y refrigerio al alma. Asimismo, el domingo 21 de febrero, a las 7:00 p.m., tendremos con nosotros al pastor Richard González, de la Iglesia Torre Fuerte en Caguas, Puerto Rico. Richard ha sido un colaborador y algo así como un consejero espiritual para nuestra iglesia en este tiempo.

¿Que tal si haces planes y nos visitas? Esperamos verte y compartir contigo.

En Cristo,
Gadiel

Friday, January 8, 2010

¿Por qué anhelamos un avivamiento?

El 2010 nos encuentra con un particular anhelo de recibir de Dios una visitación extraordinaria. Hemos conocido muchos hermanos en la fe que están en la misma “onda espiritual”. Este deseo de ver a Dios manifestarse entre su pueblo y cambiar el ambiente espiritual de nuestra iglesia, familia, ciudad y país, no proviene de nosotros mismos. Dios planta en nuestro corazón su plan para que colaboremos con él a través de la oración y la unidad de propósito.

Estoy terminando de leer una corta biografía de Jonathan Edwards, el famoso pastor y teólogo norteamericano que vio el Gran Avivamiento de Nueva Inglaterra en los 1750. Sus experiencias y escritos acerca de este impactante mover de Dios son impresionantes (mas de esto próximamente). No hablo solamente de lo que ocurrió en los primeros meses del avivamiento, sino también las consecuencias (algunas positivas y otras negativas) de este despertar. Sin ser de manera alguna un experto en el tema, me atrevo mencionar que este fuego de Dios derramado sobre el lugar tuvo el impacto que la Palabra predice: viene a limpiar y purificar los corazones de los creyentes (como se purifican los metales preciosos), pero también viene a quemar y exponer los corazones de los impíos e incrédulos (como se quema la basura y solo queda la ceniza al final). ¡Este “negocio” del avivamiento es un asunto peligroso para los que juegan con el evangelio!

Ahora bien, manejado correctamente (¡sí, dije “manejado”!) es una bendición de Dios para la expansión de su Reino. La palabra “avivamiento” aparece muy pocas veces en la Biblia, siendo la carta de Pablo a Timoteo uno de los pasajes más conocidos acerca del tema, el cual reproduzco a continuación en contexto:

“Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios…” (2da Timoteo 1:3-8)

De este pasaje podemos llegar a conocer varios principios del avivamiento genuino:

¿Quién puede ser avivado?
Aquél que ya tenían “una llama” por dentro; aquél regenerado por Dios, habitado por su Espíritu, que vive “una fe no fingida”.

¿Por qué necesitamos ser avivados?
Porque nos convertimos en creyentes “tibios”, quienes por causa de los afanes de la vida y la lujuria de las riquezas, nos alejamos de nuestra pasión por Dios, por la Palabra, por la oración, por el servicio y la misión. Somos los que, por nuestra negligencia, hemos dejado a un lado el evangelismo y las obras de caridad. Vivimos en extrema comodidad con las bendiciones (económicas, espirituales, políticas, etc.) que Dios nos ha dado. Y por eso, el mundo alrededor nuestro se derrumba, y muchas veces a nosotros nos tiene sin cuidado.

¿Cómo podemos ser avivados?
Requiere de un espíritu de sumisión total a Dios. Comienza con la confesión de nuestros pecados, el arrepentimiento genuino con lágrimas y gemidos, la conversión o cambio de estilo de vida a uno de pasión y entrega por el Reino. Le sigue un coordinado esfuerzo de oración, ayuno y vigilia entre hermanos que tengan el mismo sentir. Es un dato histórico: todos los avivamientos comienzan con un grupo de oración que en reuniones constantes trajeron la visitación de Dios al lugar.

¿Cúal es el resultado del avivamiento?
Aquí es donde mas hemos fallado los pentecostales/carismáticos en los últimos años. El avivamiento no tiene nada que ver con grandes reuniones sin fin para “manifestar” quién tiene más “unción”. Esto es el equivalente a encender la llama de los carbones de un “hibachi” (o BBQ) para luego quedarnos mirando los carbones consumirse y extinguirse en cenizas; ¡esto es locura! (En esto le hemos dado lugar al diablo y la carne para que detengan el fuego de Dios con señales y prodigios falsos). Encendemos y luego “avivamos” (con “viento recio”) el fuego de los carbones, para cocinar carne, para procesar algo dañino y convertirlo en algo provechoso. El fuego de Dios es avivado en nosotros para que produzcamos para el Reino. El “espíritu de cobardía” es cambiado por uno de “poder, amor y dominio propio”. Dejamos de hacer de nuestra fe un asunto privado, y nos movemos con valentía a proclamar el evangelio a un mundo perdido (“por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor…”). ¡Esto fue lo que ocurrió con los 120 el Día de Pentecostés! Ellos salieron del Aposento Alto (lugar secreto de oración, la clave para que llegue el viento recio) a la calle y las plazas, proclamando en los idiomas extranjeros el mensaje de Jesucristo y su cruz. ¡Qué tremenda y poderosa figura del movimiento misionero mundial! Salimos avivados a evangelizar, enviando misioneros permanentes a todo lugar (comenzando con nuestra propia comunidad), para plantar iglesias y servir con caridad al pueblo que no conoce a nuestro Dios. ¡Eso es avivamiento!

¿Quién quiere ser partícipe de un nuevo mover de Dios que arrope nuestra comunidad e impulse un nuevo movimiento misionero y evangelístico? ¿Quién desea ser parte de la expansión del Reino de Dios, plantando la semilla del evangelio que afectará las generaciones por venir durante este siglo?

Si quieres ser de estos, acompáñame a orar.

En Cristo,
Gadiel