Monday, December 31, 2012

Al cierre del 2012

Recapitular el balance de vida al fin de año es algo que con el tiempo se hace más difícil.  Cada vez el proceso se torna un poco más doloroso,  ya sea por la perdida de seres queridos, las metas de la juventud que se desvanecen (junto a las fuerzas y la salud), los amigos que se pierden, los dolores que no sanan, las nuevas cicatrices que adornan el alma.

Sin embargo, para el creyente, en el aspecto espiritual, esa recapitulación debe ser cada vez más reconfortante.  Si hemos aprendido a “cargar nuestra cruz” (“matando” nuestro yo cada mañana, “ayunando” el deseo de nuestro corazón cada día),  cada año que concluye es motivo de alivio y un renovado sentido de logro y victoria.  ¿Por qué?

A pesar de la intensidad de la prueba y del cansancio de la batalla, siempre quedara en nuestro espíritu el testimonio de un año vivido para la gloria de Dios.  En la segunda carta a los Corintios, el apóstol Pablo habla de la difícil etapa ministerial que estaba viviendo, en donde literalmente perdió la esperanza de mantenerse con vida.  El cansancio es evidente en sus palabras:

“Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos… Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores
(2 Corintios 1:8-9, 7:5)

Sin embargo, en su evaluación final del tiempo que había vivido, el apóstol trae dos resultados de mucha bendición al corazón:
  • El testimonio de una vida diaria rendida al Señor, y un ministerio publico limpio y eficaz:
Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros
(2 Corintios 1:12)

  • La certeza de que la prueba lo ha capacitado para ser de mayor bendición a la Iglesia:
Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación…”
(2 Corintios 1:6)

Las preguntas para ti y para mi son hoy:
  • ¿Podemos mirar para atrás y sentirnos orgullosos de nuestro reciente caminar por la vida?
  • ¿Este año que concluye nos ha visto crecer en santidad y cercanía a Dios?
  • ¿Estamos conscientes de que Dios es quien nos ha traído hasta aquí?
  • ¿Estamos listos para servir a la Iglesia y al mundo desde el nuevo punto de ventaja que me ofrece la experiencia de la prueba?
Regocíjate en la realidad de que cada año que pasa, el cual nos roba un poco de vida terrenal, y que nos deja marcados indeleblemente para la eternidad, es también el tiempo en que Dios nos ha procesado, nos ha abatido, y nos ha preparado, para una nueva meta en Cristo.  O como decía el amado apóstol Pablo:

“Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.  Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”
(2 Corintios 4:16-18)

En Cristo,
Pastor Gadiel

Thursday, November 8, 2012

La "Inclusión" y el Cristiano

INCLUSIÓN – “Introducción de una cosa en el interior de otra o dentro de sus límites”

“Inclusión” es la palabra del momento en nuestra sociedad postmoderna. Se refiere a “dejar entrar” a aquellos que se consideraban al margen de la norma, de lo establecido. Cuando lo traemos al contexto de la iglesia muchos hermanos están reclamando lo siguiente:

  1. Nadie tiene la verdad absoluta; con su corolario: “hay muchos caminos a Dios”
  2. Jesús solo habló y mostró amor, no “doctrina”; con su colorario: Las “doctrinas y dogmas” son inventos de las Iglesias para controlar la mente de la gente
Así piensan los postmodernos en general y no nos debe sorprender que la masa de gente en el mundo les sigan. Pero existe un grandísimo peligro cuando los hermanos en la fe ven las cosas de la misma manera. ¿Por qué?:

  1. La verdad absoluta existe - De hecho eso es lo que predicamos. De no ser así, ¡cerremos las Iglesias y olvidémonos de toda esta patraña! Cuando somos confrontandos por el mundo y nuestro corazón duda, necesitamos recapitular en nuestro “cristianismo”. ¿En que creemos? ¿Dónde está fundamentada nuestra fe?:
    • “Y sin embargo a mí, que les digo la verdad, no me creen… Si digo la verdad, ¿por qué no me creen?” (Juan 8:45-46)
    • "Yo soy el camino, la verdad y la vida,le contestó Jesús. Nadie llega al Padre sino por mí” (Juan 14:6)
    • “El Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce” (Juan 14:17)
    • “Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.” (Juan 17:17)
  2. Jesús fue quien enseñó doctrina – Doctrina es “instrucción”, y ésta es la que luego pasaron los apóstoles de boca en boca y en sus escritos contenidos hoy en la Biblia. Cristo vino a clarificar la verdad acerca del mundo, de la vida, de la muerte, de la relación del hombre con Dios y con su prójimo. Esa “verdad” tiene pies y cabeza, y está contenida en un conjunto de declaraciones absolutas establecidas por su propia boca. En el cielo no hay grises, puntos medios, ni consenso. Dios es santo, separado, y él establece la separación entre lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto, lo blanco y lo negro, el cielo y el infierno. Al mundo no le gusta lo que oye, porque le acusa. Nosotros le hacemos un flaco servicio a los hombres (¡y de facto los odiamos con todas nuestras fuerzas!) cuando les negamos el beneficio de escuchar la verdad que los liberará de su muerte eterna.
    • “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina” (Mateo 7:28)
    • “Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.” (Juan 7:16)
    • “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.” (Juan 7:17)
    • “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” (Hechos 2:42)
    • “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.” (Romanos 16:17)
Si estos dos puntos están tan claramente establecidos en la Palabra ¿por qué los cristianos los estamos rechazando?
  1. No queremos perjudicarnos personalmente – Esta “cobardía” está bien fundamentada. Si somos odiados por nuestros hermanos y amigos, gobierno e instituciones, ¡nuestra vida sera una miseria en esta tierra!... ¡Bienvenido al verdadero cristianismo!:
    • “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.” (Juan 15:18-19)
  2. No queremos renovar nuestras ideas – Todo este problema es producto de que los cristianos estamos pensando como piensa el mundo. Por definición somos una “contracultura”, o sea que “nadamos en contra de la corriente”. Esto implica que a lo que el mundo llame “bueno” (en la mayoría de las veces) tendrá un componente de pecado y rebeldía contra la verdad de Dios.
    • “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2, NVI)
Hoy por hoy “lo establecido” ha perdido su posición ante la nueva “mentalidad de apertura”. Pero esta mentalidad no es la mentalidad de los hijos del Reino de Dios. Somos aquellos que con grande amor, con cuidados extensos, con la maxima solicitud, sin pedir nada a cambio, le advertiremos al mundo de su extravío, antes de que sea demasiado tarde. ¡Esto es “amor”! ¡Es el mismo amor que Jesús mostró al venir a la tierra para enseñar y modelar la “doctrina” del cielo!

En Cristo,
Gadiel

Wednesday, October 3, 2012

Mi perra Vicky y el pecado original

Mi perra Vicky es una "toy puddle" blanca de unos 3 añitos, muy cariñosa y juguetona. Su estadía con nosotros ha estado marcada por muchas alegrías, de vez en cuando empañadas por una desobediencia obsesiva que no hemos podido sanar: a Vicky le gusta virar los canastos de basura y regar todo lo que encuentra allí. ¡Han sido innumerables las veces que la hemos castigado luego de encontrar basura regada por toda la casa! Pero lo más curioso es que a pesar de que ella sabe que lo que hace no esta permitido, que le costará un grito, un azote y unos días desterrada al patio, es totalmente incapaz de refrenarse por sí misma.

Ayer en la mañana, mientras corríamos a Vicky por toda la casa para darle su merecido por el último episodio de "trash-jacking" no pude menos que teologizar el evento. Yo amo a Vicky, ella me ama a mí, me duele castigarla por lo que hace, pero ella es incapaz de cambiar su mal hábito, y obviamente yo jamás la destituiré de su posición de mascota canina oficial de mi casa, aunque me saque de mis cabales de vez en cuando. ¡Si tan solo pudiera meterme en su psiquis y convencerla de su error, ya no tendríamos estas trifulcas y sinsabores! Esta es la versión canina de la carta de Pablo a los hermanos en Roma:

"Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí… ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?" (Romanos 7:19-24)

Tenemos un problema que se llama pecado, que recibimos de nuestro padre Adán. Esto no significa que otro me controla y que soy una inocente víctima de la vida, sino que por causa de mi naturaleza hago exactamente lo que me gusta, ¡aún cuando eso me destruya!

¿Cuál es la solución? La Palabra nos da una respuesta en etapas, las mismas que le aplico a Vicky cada día:
  • Somos salvos por gracia y esto ya nos ha librado de la separación eterna de Dios - "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu… Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro." (Romanos 8:1, 38-39)
  • Dios ha puesto de su Espíritu en nosotros para cambiar nuestros hábitos de adentro hacia fuera – "Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios." (Ezequiel 11:19-20)
  • Por causa de su amor, Dios mantiene su férrea disciplina sobre nosotros hasta el día que pasemos a morar con él, en perfección por la eternidad – "Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?" (Hebreos 12:6-7)

Mientras llevo a Vicky al patio para que "purgue su condena", recuerdo cada instancia en donde Dios en su misericordia me ha corregido, y no puedo hacer otra cosa que declarar que su gracia es suficiente para mi necesidad. ¡Que hermosa es la salvación de Dios!
En Cristo,
Gadiel

Thursday, September 6, 2012

El Apóstol del Sufrimiento



La versión moderna del cristianismo evangélico dista mucho de la experiencia de los cristianos de la era bíblica.  Desde los púlpitos de vinyl, de radio, de TV o de la web, vendemos la sabrosa idea de que “dejar entrar a Jesús a nuestro corazón” (que suena a algo así como “darle una oportunidad a ver si funciona”), redundará en una mágica experiencia de bienestar, seguridad, riqueza y éxito.  Podremos ir a “otro nivel”, llegaremos “a la cima”, seremos los “campeones”, conquistaremos nuestros temores, veceremos a nuestros “gigantes”, y nos “posicionaremos” en “esferas de alto rango”.

El apóstol Pablo definitivamente no tendría un ministerio próspero en este tiempo.  Su negatividad, “quejosidad”, visión de derrota, le fastidiaría la paciencia a más de uno de nosotros hoy.  Con solo citarle un pedacito de su segunda carta a los hermanos de Corinto, creo que les aclaro el punto:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.” (2 Corintios 1:3-5)

Pablo siempre tenía un “alelolai monta’o” (un “rollo” dirían nuestros hermanos mejicanos).  ¿Por que en vez de estar “declarando derrota” Pablo no se dedicó a “declarar victoria”, a “cancelar”, a ”posicionarse”, como tanto predicamos hoy en día? ¿Qué le pasaba a este fracasado? Lea el texto nuevamente...  

Pregunto: ¿sería acaso porque Dios estaba utilizando cada problema, cada tribulación, cada prueba, cada peligro, cada enfermedad, cada resistencia, cada tristeza, cada desastre, para ”consolar a Pablo” de tal manera que Pablo aprendiera a “consolar a los que están en tribulación”? ¿Será posible que así es como verdaderamente funciona esto del Reino? ¿Será cierto eso de que “el que quiera ser el primero entre vosotros sirva al menor”?  ¿Será posible que ser “apóstol” signifique vivir con la toalla amarrada en la cintura, mientras le lavamos los pies pecaminosos a todos los chismosos, egoístas, traicioneros, envidiosos y lujuriosos que nos asignaron en la congregación local? ¿Será posible que el sufrimiento sea parte del plan de Dios para bendecir a su pueblo a través de fieles siervos que se “rajan el lomo” para levantar a los caídos? Al menos a mí me parece que eso es lo que dice aquí:

Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.”  (2 Corintios 1:6)

Hoy en día invitamos a la gente a nuestras iglesias utilizando mercadeo tipo “Walt Disney World” - “¡Ven al lugar donde tus sueños se harán realidad!”.  Lamentablemente la gente sí se está llevando de nuestras congregaciones la experiencia “Disney” en su totalidad:  en vez de llegar al lugar donde los “trabajados y cansados” pueden descansar, salen de nuestras iglesias cansados de caminar tanto de atracción en atracción, sin una pizca de dinero (¡pues lo dejaron todo adentro "sembrando" en el próximo mega-ministerio!),  y al llegar a casa se encuentran tan infelices, vacíos y miserables como antes, pues “el viajecito” no les sanó el corazón.  

Pregunto: ¿será posible que hace tiempo dejamos de “hacer iglesia” para “montar imperios”?

En Cristo,
Pastor Gadiel

Wednesday, March 28, 2012

El avivamiento y la necesidad de un reformador (Parte 2)

Cuando vivimos en tiempo de gran apostasía espiritual, nos preguntamos si la Iglesia va en camino de su autodestrucción. ¿Dónde está Dios en todo esto? ¿Por qué los cristianos hacemos a un lado la Palabra de Dios y corrompemos nuestra práctica espiritual?

Es en estos tiempos que necesitamos recordar una verdad bíblica fundamental: ¡el plan de Dios nunca podrá ser derrotado!  Dios siempre vuelve con su gracia para rescatar a su pueblo de la apostasía, no por nosotros sino por amor a Su nombre. Él levanta hombres y mujeres que se paren en la brecha, y traigan la gloria de Dios de vuelta a su pueblo.  Éstos son los REFORMADORES que hacen falta en este tiempo.  

Un ejemplo de un reformador para su generación es el rey Josías, nieto de Manasés según vemos en la historia de 2 Reyes 22:1-13.  Varios principios podemos sacar de este pasaje:

  • "Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años" - Un reformador tiene que ser un creyente con corazón de niño (humilde, enseñable, adiestrable), pero con mentalidad de Reino (enfocado en los asuntos importantes, eternos)
  • "Ve al sumo sacerdote Hilcías, y dile que recoja el dinero que han traído a la casa de Jehová… y que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehová, para reparar las grietas de la casa" - Un reformador tiene que preocuparse por la condición de la iglesia: las "grietas externas" (lo que se ve de afuera) son signos de un deterioro de propósito interno
  • "Y que no se les tome cuenta del dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos proceden con honradez." - Un reformador se asocia y rodea de gente con propósito y mentalidad de Reino, no con gente que solo quieren su propio bienestar
  • "Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey." - Un reformador tiene una disposición de corazón que atrae la providencia y gracia de Dios.  ¡El resultado es que la Palabra de Dios, que se les había perdido a los sacerdotes dentro del templo, es hallada! ¡No en balde había tal destrucción sobre el pueblo de Dios! 
  • "Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos." - Un reformador es sumamente sensible a la Palabra de Dios. Puede identificar la condición propia y la del pueblo, y toma acción inmediata y contundente acerca de los pasos a seguir, comenzando con el arrepentimiento y la contrición de espíritu.


Las preguntas que nos debemos hacer en este momento son: ¿Creo que hay "grietas" en la casa de Dios, el Cuerpo de Cristo, que deben ser reparadas? ¿Realmente me importa? ¿Estoy dispuesto a incomodarme y a sufrir alguna pérdida, con tal de hacer algo al respecto? ¿Voy a bajar a la "cancha" a jugar o pienso quedarme en las "gradas" como un mero espectador?

La Palabra de Dios se ha perdido en los altares de las iglesias y en las casas de los cristianos de nuestra nación.  Recuperarla solo traerá contrición de espíritu, humillación, arrepentimiento, restitución y avivamiento.  Pero para recuperar la Palabra hacen falta un buen grupo de "reformadores".  ¿Estas dispuesto?


En Cristo,
Pastor Gadiel

Wednesday, February 29, 2012

El avivamiento y la necesidad de un reformador (Parte I)

Estamos pasando un período negro en la historia de nuestros países latinoamericanos, y el mundo en general.  Todo lo que vemos y escuchamos en las noticias es acerca de corrupción rampante, violencia sin límites, deshonestidad e impunidad abierta, inmoralidad del más alto grado.  Y como si esto no fuera poco, la iglesia ha sido infestada por la misma pestilencia satánica: idolatría al dinero y las posesiones, escándalos sexuales y financieros, y una ausencia total de conocimiento y vivencia bíblica.   

¿Cuál es la consecuencia lógica de este estado?: falta de poder espiritual real.  Y con esa condición, ¿cómo podemos afectar al mundo, si vivimos igual a ellos?  Y, ¿qué podemos hacer en un tiempo como este? ¿Lamentarnos? ¿Añorar los tiempos pasados? ¿Sentarnos en las gradas a criticar al que trata de hacer algo? ¿O tirarnos a la cancha de juego a sudar la victoria?

Este problema no es nuevo.  El período de la historia de los reyes de Israel y Judá, muestra la misma inconsistencia espiritual del pueblo de Dios que sufrimos hoy. El pueblo de Israel oscilaba entre avivamientos espirituales de corta duración, seguidos por períodos de gran idolatría, inmoralidad y corrupción.  La historia del rey Manáses es típica de esta época (refiérete a 2 Reyes 21:1-13):
  • Reinó por 55 años; afectó varias generaciones que nacieron y se criaron sin conocimiento de Dios
  • Hizo todo aquello que Dios aborrecía de las naciones de alrededor; quiso parecerse al mundo
  • Trajo idolatría a la casa de Dios; levantó "adoración" a otra cosa que no es el Dios de los Cielos
  • "Sacrificó" a sus hijos; no les enseño la Palabra de Dios, sino que los instruyó en sus idolatrías 

¿Suena familiar? Hoy tenemos generaciones completas que literalmente son analfabetas bíblicos, que no saben articular en lo que creen, y por lo tanto son presas fáciles de cualquier doctrina errada y cualquier falso maestro que tergiversa la Palabra de Dios para ganancia personal.  Hoy la iglesia es reflejo de lo que hemos sembrado por  los últimos 30-40 años: ¡mala doctrina y mucha emoción falsa!  Y aún mas, hay muchos que opinan que este asunto no es tan importante como para que algunos "pastores sin amor estén tan histéricos".  Me parece que Dios no piensa igual:

"Habló, pues, Jehová por medio de sus siervos los profetas, diciendo: Por cuanto Manasés rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los amorreos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá con sus ídolos; por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que lo oyere le retiñirán ambos oídos. Y extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab; y limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, que se friega y se vuelve boca abajo." (2 Reyes 21:10-13)

¡Y todavía no creemos en el juicio de Dios sobre los pueblos, en particular sobre su iglesia! Si el pueblo escogido le da la espalda a Dios para volverse a los ídolos de su corazón (dinero, prosperidad, poder, fama, etc.),  la ira de Dios está garantizada.  Entonces, ¿qué podemos hacer? Comencemos orando en humillación, para pedir perdón por nuestros pecados, gracia para convertirnos de nuestros malos caminos, y para que el Espíritu de Dios vuelva a bendecir con su poder y santidad Su pueblo.

En Cristo,
Pastor Gadiel