Thursday, November 28, 2013

¿¿¿Agradecer qué???


A las 5:00 a.m. del último jueves de noviembre, algunos de nosotros, meros-mortales, nos dirigimos somnolientos a algún “servicio matutino” de Acción de Gracias (¡al parecer el pastor quiere que todos suframos un poco de su problema de insomnio!).  Luego arrastramos nuestra humanidad a la reunión tradicional, a comer pavo con la familia “cercana” (¡que incluye la tátara-tátara-tátara-tía que nadie veía hace 300 años!).  Y antes de servirnos el pobre bípedo que murió “con un tajo en la frente y otro en el corazón”, nos ponemos solemnes para la consabida oración del patriarca de la casa (bueno… como están las cosas, posiblemente “la matriarca” es la que ora).  Y es ahí, ¡sí ahí!, donde se nos obliga a repetir esa minúscula frase, que este año (¡de todos!) posiblemente no queremos decir: “¡Gracias Dios!”

¡La fuerza de la costumbre y las apariencias “cristianas” pueden ser poderosas!  Seriamente, ¿por qué dar gracias? ¿Es que acaso nadie lee periódicos en estos días?  Ni en casa ni en el resto del  mundo parece haber descanso para las malas noticias.  No hay dinero, no hay empleos, los precios da cada cosa van por la estratosfera, los gobiernos se quieren ir a quiebra y arrastrarnos con ellos, el olor a guerra no cesa.  ¿No deberíamos mas bien irnos a llorar, a emborracharnos, a ahogar las penas? ¿No es harta hipocresía esto de “dar gracias”?  ¡Porque parece como que a Dios se le fue el mundo de las manos!

El salmista Asaf al parecer se vio en una encrucijada similar a la nuestra: adorar en medio de la destrucción de la vida que conocemos.  Su poderoso acercamiento al asunto es nuestro ejemplo a seguir.  Asaf (1) se ubica “cerca de Dios”, (2) lo adora, porque a pesar de la destrucción alrededor, ¡Dios está en control!, (3) recuerda el fin que llegará a los impíos destructores de la creación de Dios, y (4) ¡continua adorando mientras Dios hace lo que va a hacer!

“Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos,
Pues cercano está tu nombre;
los hombres cuentan tus maravillas… Se arruinaban la tierra y sus moradores;
Yo sostengo sus columnas. Dije a los insensatos: No os infatuéis;
Y a los impíos: No os enorgullezcáis;  No hagáis alarde de vuestro poder;
No habléis con cerviz erguida. Porque ni de oriente ni de occidente,
ni del desierto viene el enaltecimiento.  Mas Dios es el juez;
a éste humilla, y a aquél enaltece…  Pero yo siempre anunciaré
y cantaré alabanzas al Dios de Jacob. Quebrantaré todo el poderío de los pecadores,
pero el poder del justo será exaltado.” (Salmo 75, RV60)

Hay un mensaje de Dios para los que destruyen la tierra con su mezquindad: Dios, ¡y solo Dios!, es quién separará al justo del injusto, y bendecirá al recto de corazón.  Y hay un mensaje para nosotros, los que vivimos “cerca de su nombre” y a veces desfallecemos:  cuando llegan tiempos difíciles, necesitamos comprender que la salvación no proviene de lo que nos rodea (trabajo, gobierno, familia o nación), sino de nuestro Dios, ¡quien sostiene las columnas de Su creación aún en medio de la destrucción!

Ayer vi un hermoso “postcard” electrónico, que leía:

“No tengo miedo al mañana porque sé que ya Dios está allí”

¡Nada mas cierto, nada mas real¡ Por eso hoy, frente al pavo, y al lado de la tátara-tátara-tátara tía de 300 años, se me escapará un susurro con fuerza de huracán, que exclamará al cielo: “¡Gracias Dios!”

Feliz día de hacer lo que siempre hacemos: ¡dar gracias a Dios por lo bueno que él es!
Pastor Gadiel

Tuesday, June 25, 2013

¿Por qué el problema de la división dentro de una congregación local?




“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?" (1Corintios 3:1-4)

Es lógico que un nuevo convertido sea “un niño” (un inmaduro) en las cosas de Dios.  Cuando Pablo evangelizó a los corintios, por 18 meses los trató como recién nacidos, “dándoles leche y no vianda”, porque no podían procesar profundidades espirituales todavía. Ahora bien, el regaño del apóstol viene porque luego de 3 años de haberlos dejado, todavía actuaban como “bebés” y no como “adultos”. ¡Esto es una situación anómala y enferma!  La razón por la cual se dividieron detrás de diferentes líderes en vez de permanecer unidos en Cristo, es porque no habían entendido ni profundizado en la verdad de Dios. Todavía seguían pensando de la manera que piensa el mundo; partidista, “carnal”.

Hermanos, las situaciones de pecado dentro de la iglesia local siempre apunta a la misma raíz: la falla de aplicar con humildad y profundidad una verdad de Dios que nos ha sido enseñada, pero que no hemos querido abrazar.

En Cristo,
Gadiel

Friday, May 17, 2013

"Unción" vs. "Sabiduría"; El Divorcio del Espíritu y la Palabra



Hoy le comente a un hermano en la fe acerca de la separación que hacemos en nuestras iglesias entre la "sabiduría" y la "unción", basados en un comentario de un ministro que decía algo así: "¡La unción no viene por lo que sabes sino por lo que vives!".  He aquí mi respuesta (un poco ampliada, por supuesto):


Santos del Señor, ¿que opinan de este pasaje?: 

"Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?" 
(Lucas 2:46-49) 

Nadie puede ostentar mayor unción que la de Jesús en la tierra, y su fundamento (muchísimo antes de comenzar a mostrar milagros y prodigios) era un conocimiento bíblico tan profundo que los "doctos teólogos" de su tiempo se maravillaban de su sabiduría aún a su tierna edad. Para Cristo, el desarrollo y la discusión de la Palabra de Dios eran "los negocios de su Padre". 

Les ruego que no intercambien uno por lo otro: la Palabra y el Espíritu no se divorciaron en Cristo, y no deben ser divorciado en nuestra vida y práctica cristiana.  De hecho, es el Espíritu quien escribe la Palabra a través de los apóstoles inspirados.  ¿Puede el Espíritu estar en contra de sí mismo?  ¿Puede él menospreciar lo que ha dejado escrito? Aún mas,si lo dejó "escrito", ¿no lo hizo para que lo "estudiásemos"?  (Porque hasta donde yo sé la única manera de aprender de un libro es leyéndolo y analizándolo).

Lo que hoy nos ocurre es que si lo que vivimos y experimentamos no esta en la Biblia, le damos mas peso a nuestra experiencia que a la Palabra. Y eso es un peligro mortal, claramente advertido en toda la Biblia. Pedro fue uno que vio al Maestro transfigurado, vio la gloria venidera de los santos en Elías y Moisés, oyó la voz de Dios literalmente, y en su carta nos dice que él le hace mas caso a la Palabra que a su experiencia: 

"Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo.Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro" 
(2 Pedro 1:16-19)

Y por si acaso, la "palabra profética más segura" que menciona Pedro no es una "palabra profética" en el sentido carismático moderno (donde alguien se para en medio del servicio a hablar).  Pedro está simplemente hablando de la Palabra de Dios:

"...entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo." 
(2 Pedro 1:20-21)

En Cristo, 
Gadiel

Saturday, May 11, 2013

Los “santos” llamados a ser “santos”



Me tope con la cita a continuación mientras leía acerca de los valores de la gente que vivía en una famosa ciudad de la antigüedad:

“El ideal de este hombre es el desarrollo imprudente del individuo.  El negociante que hace ganancias por cualquier medio (legal e ilegal), el hombre de placeres que se rodea de toda posible lujuria, el atleta entregado a todo tipo de ejercicio corporal y orgulloso de su fuerza física. En una oración: el hombre que reconoce ningún poder superior, y que no tiene otra ley excepto sus propios deseos”

¿Se parece a nuestro tiempo? ¿Nos podemos identificar con ese ambiente? ¿La gente haciendo lo que le parece mejor, no dejando que nadie ni nada les diga lo que tienen que hacer, totalmente inmersos en allegarse mas bienes, en verse mejor, en pasarla bien, en vivir lo mas cómodo posible, en obtener el mayor placer al menos costo?

Esta es la descripción de la bulliciosa ciudad portuaria de Corinto para el primer siglo.  La ciudad era famosa por sus templos y la prostitución. De hecho “corintiar” era sinónimo de fornicar, “coríntiate” era de ”vete al infierno”.  Se dice que Corinto era cómo juntar a New York, Las Vegas y Los Ángeles a la vez.  Fue allí que llegó el apóstol Pablo alrededor del año 50 D.C. a fundar una congregación. Un tiempo después de irse de allí le llegaron reportes de unos problemas serios dentro de la iglesia.  Divisiones, orgullo por causa de las estratas sociales, fornicación, idolatría, problemas matrimoniales, y hasta profanación de los sacramentos.  Muchos comentaristas bíblicos coinciden en que el problema raíz de esta iglesia fue que algunos comenzaron a cuestionar la autoridad y doctrina apostólica.  Y a su vez eso llevo a que las corrientes de pensamiento de la ciudad se introdujeran en la iglesia, modificaran la predicación del evangelio y dañaran su práctica cristiana:

¿Acaso diferimos hoy de los problemas de la Iglesia de Corinto? Nuestro problema actual es el mismo: cuestionamos la autoridad y doctrina apostólica que está contenida en la Palabra de Dios.  Hemos cambiado la enseñanza simple pero confrontadora de la Palabra por psicología, esoterismo, misticismo y comodidad, todo para el “desarrollo imprudente del individuo”, tu “mejor vida ahora”, o ser “los mas espirituales”. En muchas congregaciones de hoy el “evangelio” que predicamos solo sirve para “arreglar mi problema y hacerme feliz” pero no para cambiar mi corazón y llevarme al sacrificio por la causa de Dios.  ¿El resultado? El mismo que obtuvo la iglesia de Corinto: división, inmoralidad, profanidad, destrucción del hogar, falta de disciplina, y un testimonio horrible frente a un mundo que se ríe en nuestra cara.  Solo lean el caso de esta mujer que sufrió un divorcio y que luego de 10 años de celibato decide volver a buscar pareja dentro del “mundo cristiano”:

"Volví a salir en citas hace unos dos años luego de estar uno diez sola, recuperándome del divorcio.  He salido con mas hombres en estos últimos dos años que en la totalidad de mi vida anterior.  No he conocido un solo hombre cristiano en los últimos dos años que esté viviendo una vida moralmente bíblica en abstinencia. Siempre me preguntan como es posible que una chica que “está tan buena” esté disponible.  Mi respuesta siempre los hacer huir, cuando les digo que el problema es que el sexo siempre se interpone en mis citas pues soy una abstemia hasta el día de mi matrimonio. La inmoralidad es un grave problema en la comunidad cristiana hoy en día”

¿Cómo podemos solucionar esto? ¿Cómo cambiamos el destino de nuestras congregaciones? En Primera de Corintios Pablo trata de manera práctica estos errores y abusos, aplicando la doctrina del evangelio para corregir las deficiencias.  Solo leyendo el “saludo” de la carta podemos ver su intención y la cura que propone:

“Pablo… a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (1raCorintios 1:1-2)

Podemos resumir este saludo en una idea principal:  “A los santos, llamados a ser santos”. Lo que Dios hizo por nosotros a través de Cristo en la cruz del Calvario, fue darnos la posición de hijos, de justos, de separados para su Gloria. Por lo tanto, ¡actuemos como lo que somos! ¿Qué nos toca hacer? Despojarnos de nuestro orgullo, reconocer que estamos super-empapados y contaminados con el pensamiento de nuestra generación, y que necesitamos con urgencia la confirmación de Dios en el evangelio y la doctrina, para ser hallados irreprensibles en su Venida. 

En Cristo,
Gadiel