Monday, April 26, 2010

Desde la fila del desempleo…

El pasado viernes recibí el dudoso honor de convertirme en el último varón de mi familia en quedar desempleado. Oficialmente, la “recesión boricua” ha dejado a la familia Ríos Soto en la inopia económica (o en la “prángana”, como dicen en mi pueblo).

Preparando anoche la merienda de mi niña, me dí plena cuenta que no tenía adonde ir luego de que la llevara al colegio hoy en la mañana. No más reuniones interminables frente a un teléfono (los aburridos “teleconferences” que reemplazaron los buenos viajes a las oficinas corporativas). No más presupuestos que revisar por quincuagésima vez hasta que “cuadraran” según el jefe quería. No más paradas en la fuente de agua para “dialogar” sobre el último “chisme de pasillo”, etc., etc., etc. Pero sobre todo, no más cheques… La pregunta es: ¿y ahora qué?

Como a Dios no se le escapa nada, estas semanas comenzamos a hablar en nuestra iglesia acerca del “Padre Nuestro”. Luego de leer la primera expresión de esta oración modelo que nos regaló el Señor (la cual dice: “Padre nuestro que estás en los cielos”), podemos notar algo sumamente importante:

  • Que podemos llamar a Dios “nuestro Padre” – La mera mención de la palabra “padre” puede traer a algunos el recuerdo de un varón ausente, irresponsable, o en los peores casos, a un abusador. Sin embargo, Dios no se modela a través de las actitudes de los hombres. Él es nuestro perfecto, amable, completo, y seguro “Padre”. Somos aceptados en su casa a través de creer y poner nuestra confianza en el sacrificio de su Hijo Jesucristo en la cruz y su resurrección. Y esa adopción trae para nosotros la misericordia, la gracia, la protección y la provisión del cielo. Dios conoce quienes somos, nuestras debilidades, nuestras necesidades y nuestros anhelos. Y aunque no todo lo que deseamos está en Su voluntad, ni todo lo que hacemos le agrada, como buen padre, Él se encargará de proveernos y disciplinarnos, para Su gloria.

  • Que tenemos un Dios alto y sublime – Dios habita en “los cielos”, donde, según dice la Biblia, “está su trono”. Dios creó todo lo que existe, está sobre todas las cosas, es Rey y Señor de todo lo que hay, y ciertamente tiene todo el poder para bendecirme y hacer de esta circunstancia un testimonio para Su gloria. Como el Dios Santo que es, extremadamente más alto y digno que yo, Él se merece que yo viva cada día agradándole en todo lo que hago, para agradecerle lo que ya Él hizo por mí (salvarme, darme nueva vida y una relación íntima y personal con Él). En cambio, su favor es todo para mí.

Así que, mientras voy derechito a la fila del desempleo, mi mirada no está puesta en mi gobierno, ni mis ahorros, ni mis “conexiones”, ni mis habilidades o resumé. Solo recuerdo lo que dice Su palabra:

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” (1 Pedro 5:7)

En Cristo,
Gadiel

Tuesday, April 20, 2010

Ricky Martin y el secuestro de su fe – Parte II

Recientemente un hermano en la fe respondió a mi blog acerca de la declaración de homosexualidad del cantante puertorriqueño Ricky Martin (refiérete a los siguientes links para el texto completo: http://www.werlife.com/profiles/blogs/ricky-martin-y-el-secuestro-de ó http://pastorgadiel.blogspot.com/2010/04/ricky-martin-y-el-secuestro-de-su-fe.html)

A continuación unas porciones de su comentario, muy válido por cierto:

“Que pena que el pueblo de Dios opine tan abiertamente desde la falta de desconocimiento. Yo puedo hablar con toda autoridad pues del homosexualismo Dios me sacó. Nadie decide ser homosexual. Eso es una barrabasada y ofende a Dios. El homosexualismo emana de experiencias habidas antes de los cinco (5) años de edad… Si queremos ganar para Cristo a los que están atrapados por esas ataduras debemos actuar con sabiduría y con nuestros actos dejarles saber que el día que necesiten “un lugar”, la iglesia estará ahí para ellos. Cuantos habrá hoy buscando de los chamanes, santeros, budistas, etc. porque en el día del dolor (y todos hemos pasado por ahí) temieron llegar hasta la casa de Dios porque en ese momento lo que necesitaban era amor, no juicio...”

A los pocos días de leer esta reprimenda, me encontraba (a eso de las 10:00 de la noche) en el estacionamiento de una mega-tienda. Allí había un grupo de hermanos cristianos con altoparlantes gritando a viva voz que “Ricky Martin se va para el infierno”, entre otros “juicios apocalípticos”. Tan mala impresión dábamos (me incluyo porque soy de la fe), que mi hija de 5 años me preguntó: “Papá, ¿por qué ese Señor está enojado, para la gloria de Dios?”. ¡Que no les quede duda de que mi vergüenza aumentó al pensar que pude haber contribuido a ese escándalo con mis notas cibernéticas!

El problema de ser pastor es que casi nunca somos entendidos por los demás. Nuestras acciones y palabras son malinterpretadas al punto de que salimos villanos en cada asunto en que “metemos el pico”. Cuando escribí el blog creí dejar claro que no estaba criticando el homosexualismo per se de Ricky Martin (aunque soy de la “línea dura”, y creo firmemente que es un comportamiento prohibido por Dios). El asunto no es el homosexualismo en sí, sino el problema que tenemos los seres humanos de seguir cualquier cosa que diga Dios. La Biblia le da un nombre a esta actitud rebelde: “PECADO”.

Así que, luego de unos días de reflexión decidí contestar a mi amado hermano. A continuación el texto en su totalidad, para que me entiendan (¡o me malentiendan!):

“Gracias por tu comentario y que Dios te bendiga! Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices respecto a la preeminencia del amor en nuestro trato con el homosexual. La intención del articulo no es enviar a Ricky Martin al infierno sino traer a la luz la mentalidad postmoderna en relación a lo que esta bien y lo que esta mal. El asunto homosexual no es nada diferente a otras desviaciones (hábitos, corrupciones, etc.) que heredamos de nuestros primeros padres. Para todo aquel que es humano, el problema es similar, aunque se refleje de manera diferente: la rebeldía con Dios, el pecado. Dios dice una cosa, nosotros decimos otra, porque queremos ser los dueños, señores, reyes, de nuestro destino.

La Palabra de Dios vino a todos nosotros para decirnos que las consecuencias de lo que estamos viviendo, en cada caso particular (enfermedad, crisis financiera, hogares destruidos, matrimonios disueltos, maltrato de menores, inmoralidad, corrupción, etc.) se debe a que estamos sentados en el trono de Dios, ¡y que debemos bajarnos de ahí inmediatamente! Si relees el articulo, veras que Ricky menciona que no quieren que "secuestren su fe" luego de mencionar su preferencia. El asunto no es la revelación de su homosexualidad, sino que (sin importar lo que el haya escogido hacer, o haya decidido no luchar mas con, sea esto homosexualidad, mentira, adulterio, etc.) Ricky no quiere ser cuestionado. ¡Y ese es el problema!

El evangelio nos habla del amor de Dios, pero nos EXIGE que nos arrepintamos de nuestro proceder y aceptemos que Dios es quien define lo que esta correcto y lo que esta incorrecto. El evangelio, la Biblia toda, cuestiona en todo momento nuestra manera de vivir; y Jesús nos demanda un cambio. Hace un tiempo, hablé todo esto con un homosexual que estaba visitando nuestra congregación y llevando a otros amigos. Me senté a dialogar con él con mucho amor, le explique que quería continuar viéndolo entre nosotros. Sin embargo le dije que no quería venderle las expectativas incorrectas. Su estilo de vida (heredado, escogido, no importa) no esta a tono con las expectativas de Jesús. Al final le dije: "No te pido que dejes de ser homosexual, solo te pregunto, ¿estarías dispuesto a que Dios cambiara tu corazón al punto que llegaras a aborrecer tu estilo de vida?". La respuesta fue: NO, y se marchó.

Esta respuesta pudo venir de un adúltero, de un vicioso, (no necesariamente de un homosexual). El asunto no es lo que haces, sino, si estas dispuesto a "perder tu vida para ganarla". Todo el que ama a Jesús mas que alguna otra cosa, ese pierde su vida, pero gana la eternidad.

Espero que esto nos ayude a seguir discutiendo en amor este asunto, y podamos darle luz a la iglesia para traer a muchos más a los pies del Maestro.”

Asi que, para resumir mi punto (e irme a comer) les digo lo siguiente: todos somos pecadores, todos necesitamos cambiar algo de nuestro estilo de vida, todos requerimos del amor infinito de Dios y su iglesia para poder pasar de “muerte a vida”. Pero es importante que entendamos que todos necesitamos aceptar que Dios es Dios y nosotros no. Este es el primer y más importante paso: doblegar mi voluntad ante Él y creer que solo Él tiene la autoridad para definir lo que es mejor para mí. Lo demás lo hace Dios, a través de Cristo, en mí.

En Cristo,
Gadiel

Friday, April 9, 2010

Sin resurrección no hay buenas noticias – Parte II

El pastor y escritor John MacArthur ha dicho: “No podemos ser neutrales. O Cristo se levantó de los muertos y hoy (en todo su derecho) nos demanda nuestra atención, arrepentimiento y obediencia, o esta muerto. Si Cristo es solo un cadáver descompuesto, entonces, ¿para qué seguirlo?” La pregunta para nosotros es: ¿tenemos base para creer que Jesús resucitó físicamente?

Los evangelios son documentos válidos aceptados por los historiadores como provenientes de la época inmediata a la existencia de Jesús. Estos fueron escritos en un período de no más de 60 años DC, siendo relatos de testigos de primera mano de los eventos que describen. Una simple mirada al relato bíblico nos da buenos indicios de la veracidad de la resurrección, como nos muestra el profesor de Apologética Gary Habermas en el listado a continuación:

  • Jesús murió crucificado y fue enterrado
  • Los discípulos perdieron su fe al ver que Jesús había muerto
  • La tumba en la que Cristo fue enterrado, fue encontrada vacía unos días después
  • Los discípulos tuvieron experiencias que ellos creyeron eran apariciones literales de Jesucristo
  • Estas experiencias transformaron a este grupo de discípulos miedosos en proclamadores de su mensaje, aun bajo pena de persecución y muerte
  • El mensaje de la resurrección era central en la predicación de la iglesia primitiva, especialmente en Jesusalem, donde días antes Jesús había sido muerto
  • Por causa de este mensaje, la iglesia nació
  • El domingo se convirtió en el día principal de culto
  • Santiago, el hermano de Jesús y un no-creyente, fue convertido luego de tener una experiencia de aparición de Jesús
  • Pablo, el mayor perseguidor de la iglesia primitiva, fue convertido al tener una experiencia de aparición de Jesús

¿Qué fue lo que le pasó a esta gente? De ser un “grupito” desparramado por el miedo y la cobardía, fueron transformados en un poderoso contingente de testigos que estuvieron dispuestos a cambiar su comodidad y aún su vida por causa de un solo mensaje: ¡Jesús está vivo y es el Cristo!

¿Quieres conocer lo que ellos conocieron? ¿Qué puede producir la resurrección hoy en ti? No te pierdas la Parte III, la semana entrante.

En Cristo,
Gadiel

Saturday, April 3, 2010

Sin resurrección no hay buenas noticias – Parte I

¿Por qué celebramos la Pascua, o el Domingo de Resurrección? ¡¡¡Porque Cristo esta vivo!!!

Los cristianos tendemos a mencionar solamente la cruz como la fuente de nuestra salvación. Sin embargo es importante entender que tanto la vida, como la muerte y la resurrección de Cristo, son procesos interrelacionados, a través de los cuales tenemos la certeza de que somos salvos.

John MacArthur escribió: “La resurrección es el fundamento de nuestra seguridad de salvación, es la fuente de poder para vivir la vida cristiana diaria, y es la base de nuestra esperanza futura”.
Así que, la pregunta esencial es: ¿Resucitó Cristo en realidad?, y si es así, ¿cuales son las implicaciones de su resurrección para mí?

La necesidad de la resurrección

John Stott escribio en cierta ocasión: “El cristianismo es en esencia, una religión de resurrección”. Adrian Warnock en su libro “Raised with Christ” (“Resucitado con Cristo”) nos dice: “Sin la resurrección de Cristo no hay buenas noticias” y “un cristiano es aquel que cree en la resurrección física de Jesucristo y vive a la luz de las implicaciones de ese evento”. Esto está a tono con lo que dice la Palabra de Dios:

“Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” (Romanos 10:9)

Por lo tanto, creer en la resurrección es crítico para mi entendimiento de lo que Dios ha hecho por mi, y cómo su obra me afecta cada día.

¿Qué dice la Biblia acerca de la resurrección?

La muerte y resurrección de Cristo fue profetizada en varias ocasiones en el Antiguo Testamento. Cuando Cristo resucita y se le aparece a los dos discípulos de camino a “Emaus”, él les recrimina por no entender lo que estaban viviendo:

“Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.” (Lucas 24:25-26)

¿Qué decían las Escrituras? Al menos mencionaremos un texto sumamente importante del Antiguo Testamento, en la profecía mesiánica de Isaías (53:10-11):

“Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.”

Pablo al explicarnos teológicamente la historia de los evangelistas, nos la resume de la siguiente manera:

”Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3-4)

La pregunta de los escépticos es: ¿Realmente se levantó Jesucristo de los muertos y ascendió al cielo? Además, ¿realmente importa? ¿Qué le contestarías?

No te pierdas la Parte II de este artículo...

En Cristo,
Gadiel

Thursday, April 1, 2010

Ricky Martin y el secuestro de su fe

Hace unos años visite a Disney World (¡la peregrinación anual de cada padre consentidor!) y vi un show en donde Mickey Mouse utilizó un verso bíblico para llevar su mensaje de que “los sueños se pueden hacer realidad”. El dijo: “Si puedes creer, todo es posible”. “Pero - me pregunté - ¿creer en qué?”. Entonces, recientemente vi otra obra teatral en donde Peter Pan le enseña a una niña a “creer en sus sueños”, so pena de perder su inocencia y convertirse en una adulta aburrida.

Ciertamente es hermoso cultivar en nuestros niños la capacidad de soñar sin límites, de tal manera que forjen un futuro mejor para ellos mismos a través del estudio, la dedicación, la pasión, etc. Sin embargo, esto es más peligroso de lo que parece. Refleja el pensamiento moderno acerca del ser humano y su potencial:
  • Los sueños y los deseos de nuestro corazón definen lo que es mejor para nosotros (o sea, nuestra felicidad)
  • Nuestro entendimiento (privado y personal) de lo correcto e incorrecto, de lo bueno o lo malo, define el camino a seguir para alcanzar esa felicidad
O sea, tenemos la capacidad de definir y formar nuestro futuro en base de lo que desea nuestro corazón.

Para un sencillo ejemplo de lo arraigado que está este pensamiento en la sociedad actual, solo tenemos que leer la cantidad de elogios que recibió Ricky Martin luego de su declaración reciente acerca de su homosexualidad. Ricky se siente ahora “mas fuerte que nunca” luego de recibir el apoyo de muchos que lo felicitaron por su valentía de ser “fiel a él mismo”. De hecho, en una columna en el periódico de hoy (El Nuevo Día, 1ro de abril 2010, Pág.55) la pastora Margarita Sánchez de León dice que a lo único que Ricky le teme es a que le “secuestren su fe”. O sea, a que alguien trate de condenar su decisión a partir de los principios éticos y morales cristianos.

¡Ahora Ricky Martin va a ser verdaderamente feliz y nadie puede cuestionar sus razones ni el camino que ha decidido tomar!

Pregunto a las decenas de nosotros que ya somos “adultos aburridos”: ¿Es cierto que las decisiones y los caminos que hemos tomado, basándonos en nuestras propias premisas, nos han traído bien, felicidad, y paz? ¿O no es cierto que cada vez que actuamos basados en “lo que desea nuestro corazón”, “en lo que pide el cuerpo”, terminamos peor que como comenzamos? ¿No es esa la historia de dolor y desazón de los seres humanos? La Biblia lo define claramente:

“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.” (Prov.14:12)

Cuando Jesús caminaba por esta tierra lo describió de la siguiente manera:

“Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.” (Marcos 6:34)

La realidad es que estamos perdidos, y no sabemos como encontrar el camino. Necesitamos ayuda externa para trabajar con nuestro profundo problema de egoísmo y rebeldía, del cual salen todos los demás males que corrompen nuestra sociedad.

Entonces, ¿cuál es la respuesta? La respuesta es recuperar una relación correcta con Dios.
¿Qué significa esto? Es una relación donde cada parte se coloca en la posición que le toca:
  • En donde Dios es Dios y nosotros sus criaturas
  • En donde Dios manda y nosotros obedecemos
  • En donde Dios define lo correcto y lo incorrecto, y nosotros lo aceptamos, creemos y obedecemos
¿Quieres un verdadero cambio de rumbo? Entonces, reconoce tu necesidad de Dios, acepta a Jesucristo como tu Salvador y Señor, pon tu total confianza en Él, y comienza a vivir una vida cristiana genuina, para la gloria de Dios.

En Cristo,
Gadiel

¡Buenas noticias para ti!

Vivimos un tiempo agitado, de mucha crisis, ansiedad y tristeza. Nos preguntamos: ¿Por qué hay tanta maldad? ¿Por qué tantas malas noticias? ¿Podrá alguien ayudarnos a entender esto? ¿Podrá alguien mostrarnos un camino a seguir?

La Biblia, la Palabra de Dios, tiene respuestas para todas estas interrogantes. Nos explica por qué estamos en este mundo, para qué fuimos hechos, cuál es nuestra condición y cuál es la solución. Se resume en una hermosa frase: el evangelio de Jesucristo. “Evangelio” significa las “buenas noticias” que envía el cielo para ti y para mi. Te lo voy a explicar brevemente.

La Biblia nos enseña que el evangelio de Jesucristo se compone de cuatro aspectos importantes:
  • Dios: Es nuestro Santo Creador y Juez Justo. Nos creó para que le demos la honra y el honor que se merece con nuestra vida, y para que disfrutemos su compañía por siempre
  • El hombre: Nacemos en un estado de rebeldía (pecado) contra Dios y como resultado, nos hemos apartado de Él y nos hemos expuesto a su justa ira (la muerte eterna) si no somos perdonados
  • Jesucristo: Dios envió a su Hijo Jesucristo, a morir la muerte que nosotros merecíamos por nuestra rebeldía. De esa manera Dios castigó nuestro pecado en Cristo para poder perdonarnos libremente
  • Nuestra respuesta: La única respuesta que nos puede salvar de la ira de Dios es (1) arrepentirnos de nuestro pasado rebelde y (2) creer en la obra de reconciliación que Jesucristo vino a hacer en la tierra.

¿Te sientes alejado de Dios? ¿Reconoces que tu vida no está a tono con el amor, la bondad y las exigencias de Dios? ¿Quieres un verdadero cambio de rumbo? Entonces, reconoce tu necesidad de Dios, acepta a Jesucristo como tu Salvador y Señor, pon tu total confianza en Él, y comienza a vivir una vida cristiana genuina, para la gloria de Dios. Si haces esto, serás parte de la familia de Dios y podrás disfrutar de todos los beneficios que eso conlleva: paz con Dios, cuido, seguridad, y vida eterna.

En Cristo,
Gadiel