Saturday, January 8, 2011

Tu llamado misionero

"Una iglesia verdadera es una iglesia misionera" – James Montgomery Boice

Nos hemos acostumbrado a hablar de “misiones” en nuestras iglesias como algo para lo que trabaja el Departamento de Misiones conciliar o el Comité Misionero local. "Misiones" es mucho más que meramente hacer un “culto misionero” de vez en cuando para recoger ofrendas y enviarlas a misioneros que no conocemos, en lugares lejanos.

El verdadero llamado misionero a toda congregación cristiana, contiene:
  • Un componente local (tiene que ver con mi comunidad y mi familia) y uno global (tiene que ver con las naciones) - El campo misionero es mi casa y mis vecinos, y es China o Asia también. ¿Cómo podre permanecer lejos de casa, en lugar extraño, con gente que no me conocen (y posiblemente no me aman), para predicar el mensaje de Cristo, si no lo hago hoy entre los que conozco, en el lugar de mi confort? Asimismo, ¿cómo no pensar en las naciones que necesitan de Dios y solo conformarme con la bendición que Dios le ha concedido a mi ciudad?
  • Un componente personal (tiene que ver conmigo) y uno de Cuerpo (tiene que ver con la iglesia) – Misiones es también mi llamado; yo tengo que responder a Dios de alguna manera
  • Un componente de enseñanza (doctrina) y uno de predicación (evangelismo) – Misiones no es solamente llevar campañas evangelísticas de “fuego” (por mas buenas que sean) a diferentes lugares, sino también estar dispuestos al largo plazo, al lento proceso de discipular y enseñarle a una nación la doctrina y principios de Dios. ¿Estamos dispuestos a invertirnos en el Reino?
  • Un componente de proclamación (evangelístico) y uno de liberación y sanación (justicia social) – Misiones no es solamente la predicación de la Palabra, sino también la demostración del amor de Dios que es infundido por esa Palabra. No todos predicamos o enseñamos, pero si todos podemos poner nuestro talento, fuerzas y dinero en mejorar la calidad de vida, y traer justicia y equidad a los mas afligidos y menesterosos. ¿Estamos dispuestos a ser doctores sin paga, maestros sin retiro, enfermeras en peligros, carpinteros sin ganancia?

Hay una gran necesidad que solo la iglesia puede llenar. Somos la representación misma de nuestro Señor Jesucristo en esta tierra destruida por el pecado, y solo nosotros tenemos pan de vida, verdad, luz, sal, amor:


“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor." (Mateo 9:35-36)

¡Dios abre nuestros ojos para que podamos ver lo que tú ves, y podamos sentir como tú sientes!

En Cristo,
Gadiel