Saturday, November 28, 2009

¡Al mundo paz!

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
(Isaías 9:6)

Se acerca un nuevo período de festividades navideñas y con ellas la ansiedad de los regalos, las fiestas, los compromisos, y más. En la carrera por hacer lo que los demás hacen, se nos olvida el mensaje esencial de la temporada: Dios se encarnó en Cristo. Significa que Dios vio nuestra condición y se metió en nuestra historia de tristeza y desesperanza para elevarnos a Su historia de gozo, paz y victoria. ¡Ojala pudiésemos eliminar todo el frenesí comercial de la época y aquietar nuestro espíritu para ser partícipes de la mayor historia jamás contada! ¿Que tal un buen rato a la luz de las estrellas, con la familia alrededor (¡y un buen BBQ encendido!), recordando el evento de Belén, leyendo la historia otra vez, enseñándoles a nuestros hijos y nietos que la vida eterna nos fue regalada en ese día tan especial?

¡Que la paz y gracia de nuestro Señor Jesucristo alumbre nuestras vidas para que conozcamos al Dios eterno, creador, todopoderoso, que se humilló a sí mismo hasta la cruz, para darnos el regalo de la salvación: la reconciliación con Él mismo!

En Cristo,
Gadiel

Saturday, November 21, 2009

2010, ¿Año de aceleración?

Me duele escuchar a muchos cristianos "profetizar/declarar" un 2010 de "aceleración", de "prosperidad", etc. No negamos el poder de Dios para cambiar una situación sin salida en una de victoria, pero tampoco podemos negar que la situación espiritual de nuestra nación (y especialmente de la Iglesia) clama por una respuesta fuerte y dolorosa de parte de Dios. No podemos unirnos al coro que clama "paz, paz" cuando no hay paz; eso nos convertiría en falsos profetas. La respuesta a la situación actual no es pedir más prosperidad (¿que hicimos con la que Dios nos dio en la pasada década, sino alejarnos de El y llenarnos de frialdad?). La respuesta es arrepentirnos de nuestra rebeldía y negligencia espiritual, convertirnos (cambiar de rumbo hoy y ahora), restituir los agravios que hayamos cometido, y regresar a la oración y búsqueda intensa por un despertar espiritual. ¡Esto cambiara el rumbo de nuestro país y del mundo!

En Cristo,
Gadiel