Saturday, May 30, 2009

Los pecados que toleramos – El orgullo

(Esta serie esta basada en el libro “Respectable Sins, de Jerry Bridges, NavPress, 2007,también disponible en español - un excelente recurso para el discipulado y crecimiento espiritual personal)

En nuestro mundo nos regimos por el principio de la competencia. Podemos decir que sí existe algo positivo en la “competencia amistosa”: nos retamos a dar lo mejor de nosotros, a desarrollar nuestras capacidades al máximo. Esto es bueno y encomiable. El problema es cuando la competencia es el pretexto que usamos para mostrar mi “mejor casta”, mi “sangre azul”. Es cuando, en todas las áreas de nuestra vida intentamos ser “mejor que los demás”, y aplaudimos y vitoreamos al que lo logra. Por ejemplo, obtener buenas calificaciones en nuestros estudios no es sólo práctico (porque nos posiciona para un mejor futuro) sino también motivo de orgullo pecaminoso porque bien adentro de nosotros entendemos que somos “más inteligentes que los demás”. Podemos aplicar ese mismo modo de pensar a un ascenso en nuestro empleo, una victoria atlética, unos hijos con alto IQ, etc.

El orgullo es simplemente el deseo de mostrar superioridad sobre los demás en alguna área de nuestra vida. Como cristianos no solamente somos orgullosos al competir con la gente del mundo en las cosas del mundo (fama, dinero, poder, etc.) sino también cuando creemos que somos mas santos que los demás, somos mas “buenos” que los demás, tenemos “ministerios” mas grandes y exitosos que los demás, etc.

El orgullo es pecado porque:
  • Es contrario al carácter de Cristo en el creyente (Mateo 20:20-28)
  • Niega que el éxito proviene de Dios (1ra Samuel 2:7)
  • Niega que la habilidad que tenemos (inteligencia, constancia, fuerza) proviene de Dios (Deuteronomio 8:11-14, 17-18, 1ra Corintios 4:1-7)

En resumen, el orgullo es un burdo intento de robarle la gloria a Dios. Es una consecuencia básica del pecado original, la rebeldía a la soberanía de Dios, intentando sentarnos en el trono de Dios. Y para colmo de males, el orgullo ¡trae la oposición de Dios a nuestras vidas (Santiago 4:6)! Es por esto que en muchas ocasiones pasamos por tiempos de “desierto” en nuestras vidas y no entendemos porque la bondad de Dios se ha retirado de nosotros. No nos damos cuenta de que hemos pecado y que la disciplina de Dios está sobre nosotros. ¡Pidámosle a Dios que abra nuestros ojos y podamos ver nuestro orgullo, y por su Espíritu arranquemos toda raíz de maldad de nuestro corazón!

En Cristo,
Gadiel

Saturday, May 9, 2009

Los pecados que toleramos – El malagradecimiento

(Esta serie esta basada en el libro “Respectable Sins, de Jerry Bridges, NavPress, 2007,también disponible en español - un excelente recurso para el discipulado y crecimiento espiritual personal)

En el evangelio de Lucas hay una historia bien conocida acerca de 10 hombres que sufrían de lepra. Estaban aislados de su familia y de sus amigos por causa de su condición altamente contagiosa. En su encuentro con Jesús ellos recibieron la sanidad de su cuerpo y corrieron atropelladamente a continuar con sus vidas. Todos, excepto uno, el cual volvió profundamente conmovido, sabiendo que había recibido un regalo sumamente valioso, pero reconociendo que más valioso era el dador del regalo. Dice la Biblia que volvió “glorificando a Dios a gran voz” y “postrándose con el rostro en tierra” (Luc.17:11-19). Este hombre se olvidó de lo que había recibido, y comenzó a gritar su testimonio y adoró a aquél que lo había bendecido. El resultado no puede ser mas impactante: nueve personas volvieron a sus casas con sus cuerpos sanos, para continuar viviendo sus vidas. Uno volvió sano a su casa, pero ya no pudo continuar con su vida usual, pues ahora estaba “salvado”, y era una nueva criatura, un hijo de Dios.

Ser malagradecido es pecado, porque:
  • Fallamos en reconocer las bondades de Dios para con nosotros
  • Le robamos a Dios su gloria merecida
  • Prueba que estamos enfocados en los asuntos cotidianos de nuestra vida (los cuales prontamente se acabarán) ,y no en los asuntos celestiales (lo cuales tiene consecuencias eternas)

¿Qué nos dice la Palabra?
  • Que seamos agradecidos con Dios en todo – “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre” (Efesios 5:21)
  • Que no adjudiquemos nuestro logros y bendiciones a nuestro esfuerzo sino a Dios quien nos da las fuerzas – “Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios… y digas en tu corazón: Mi poder y mi fuerza me han traído esta riqueza” (Deuteronomio 8:11-18)
  • Que en el tiempo difícil aprendamos a vivir sin ansiedad, presentando nuestra necesidad siempre a Dios, y confiados de que todo estará bien, porque así Dios lo ha prometido – “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias a Dios en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con nosotros.” (1ra Tesalonicenses 5:16-18)
En Cristo,
Gadiel