Saturday, December 27, 2008

Conociendo al Dios Santo

“Sino, como aquel que nos llamó es santo, sean santos en toda su manera de vivir, porque esta escrito: Sean santos como yo soy santo”
1ra Pedro 1:15-16
Cuando hablamos de “santidad” rápido llega a nuestra mente la idea de alguien vestido fuera de moda, con una cara larga, y un ánimo amargado. ¡Nada más lejano de la realidad! Santidad es simplemente mostrar el carácter de Cristo en nosotros. Es vivir y comportarnos como Dios frente la gente que nos rodea.

Ciertamente, Dios no está de acuerdo con el estilo de vida que lleva la sociedad moderna. Por lo tanto, nosotros, que estamos sumergidos en ese ambiente (la moda, las posesiones, lo “último”, lo “in”, etc.), tenemos que aprender a ver las cosas desde el punto de vista de Dios, para cumplir nuestro propósito como cristianos. ¡De seguro que seremos asombrados con lo que descubriremos! Mucho de lo que hoy consideramos normal, bueno, o “neutral” en nuestra manera de vivir, pensar, hablar, actuar, vestir, etc., se descubrirá como lo que realmente es: pecado. Y, si somos de los que verdaderamente aman a Dios y quieren vivir para Su gloria, no tendremos objeción en cambiar nuestro estilo de vida por el de Él. Dios nos dice: “sean santos como yo soy santo” o sea, “sean como yo”.

Esto fue lo que le pasó al profeta Isaías. Un joven rico, exitoso, y de buen nombre, quien ve con mucha tristeza como su amigo, el Rey Uzías, siendo un hombre que respetaba a Dios, terminó lleno de orgullo y destruido. Todo el país lamentaba la muerte del Rey. Isaías se siente tan triste que va al templo a meditar y llorar. Es ahí que Dios se le muestra en una visión poderosa:

“En el año en que murió el rey Uzías, vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime… entonces dije: ¡Ay de mi! que soy muerto, porque soy hombre de labios sucios, que vivo entre gente de labios sucios, y he visto al Rey…”
Isaías 6:1, 5

Isaías vio a Dios en todo su esplendor y en vez de ponerse contento por la oportunidad única que le habían dado, se asustó terriblemente. ¿Qué lo hizo entrar en pánico? Lo mismo que nos pasará a todos hoy si nos dedicamos realmente a buscar a Dios de todo corazón:

Vamos a conocer a Dios de verdad, vamos a saber quién es él realmente. Luego, nos miraremos a nosotros mismos y nos daremos cuenta de que la vida que hemos vivido, la que creíamos que era muy “buena y noble”, no llega “ni a primera base” contra el estándar de Dios. Por eso Isaías dijo: “soy hombre muerto, porque estoy sucio, y vivo entre gente sucia, y he sido confrontando con un Dios supremamente limpio, puro y hermoso”.

Conocer al Dios Santo producirá en nosotros temor, respeto a Dios, y un deseo de volvernos a él de todo corazón para alcanzar la meta que él nos ha trazado: ser como Jesús, para ser luz en medio de la oscuridad de este mundo triste.

En Cristo,
Gadiel

P.D. ¡Felicidades en esta Navidad y en el Nuevo Año 2009! Que el Señor colme de alegría y bendiciones sus vidas y que traiga consuelo, dirección y sabiduría para que vivamos la vida que él tiene para nosotros.