Saturday, August 23, 2008

De Lakeland, Todd Bentley y otros huracanes (Parte 2)

En un reciente desarrollo de este asunto (favor referirse al blog de la semana pasada), a continuación un “link” en donde encontrarán el artículo “A STATEMENT AND APPEAL REGARDING LAKELAND - Dutch Sheets (Aug 21, 2008)”:

http://www.dutchsheets.org/index.cfm

Es una carta abierta del pastor Dutch Sheets, uno de los líderes prominentes del mover carismático de la reforma apostólica que dirige Peter Wagner (el pastor Sheets se reporta directamente a Wagner en su red apostólica). En la misma, Sheets expone el fraude, la decepción y el gravísimo error que el movimiento cometió al apoyar a Todd Bentley y sobre todo al “ungirlo” o promoverlo con la “cobertura” apostólica de Wagner, Che Ann, John Arnott, entre otros. Por fin alguien del ala carismática se "pone los pantalones en su sitio" y dice la verdad tal cual es. Que Dios utilice esto para poner en orden Su casa y que Su gloria sea lo único que brille en la verdadera iglesia de Cristo.

Si no entiende inglés, busque a alguien que le traduzca el artículo. Si tiene problemas, escríbame un comentario en este espacio o envíe un email a pastorgadiel@gmail.com y veremos como lo podemos ayudar. Por ningún motivo deje de leer este importante artículo para que entienda de lo que muchos han estado hablando.

En Cristo,
Gadiel

Friday, August 15, 2008

De Lakeland, Todd Bentley y otros huracanes

Si han seguido de cerca las noticias de los pasados meses (o de los últimos años) relacionadas a “avivamientos carismáticos” en los Estados Unidos (los cuales han llegado a nuestras playas con algo de atraso), sabrán del desastre espiritual que está causando el más reciente de éstos en Lakeland, Florida, dirigido por Todd Bentley de Fresh Fire Ministries. El movimiento neo-pentecostal/carismático, muy dado (para su propio mal) a buscar las manifestaciones “de Dios” con una saña no aprobada por la Palabra de Dios, está al borde de un abismo de división (lo cual puede ser muy bueno en vista de lo que ha ocurrido). Pero lo peor de todo es ver (como es usual en estos casos) la cantidad de gente que ahora comienzan a caer presa de coraje e incredulidad por haber sido engañados, decepcionados y no protegidos por sus líderes. Solo basta recorrer por los comentarios en blogs y notar la profunda decepción y tristeza de aquellos que fielmente seguían de cerca todos los acontecimientos por GodTv sin pasar juicio acerca de lo que estaban recibiendo. Ya los mismos que una vez estaban a favor de este supuesto “mover de Dios” han levantado su voz en contra de lo que a todas luces es un engaño masivo a gente crédula que no conocen a profundidad en lo que creen (le invito a referirse al último artículo del editor de la revista Carisma y líder del movimiento, J. Lee Grady, titulado “Life After Lakeland: Sorting Out the Confusion” en http://www.charismanews.com/).

Y de esto se trata todo este asunto; de discernimiento. Provengo de una educación cristiana evangélica de corte pentecostal clásica (pero basada en los principios de la Reforma Protestante de Lutero y Calvino), y creo en el mover de Dios, el poder del Espíritu Santo activo en la iglesia hoy, creo en la manifestación de dones espirituales a favor de la iglesia, creo en la sanidad, en la liberación, en las lenguas, y le pido a Dios cada día por su intervención sobrenatural en nuestra congregación y en la Iglesia en general. También estoy claro de que muchos hemos exagerado la nota en esto de las manifestaciones, adoptando prácticas ajenas al patrón bíblico. Hay inclusive algunos que erróneamente claman que lo que Dios hace hoy no se puede medir por el patrón bíblico, como si Dios se corrigiera a sí mismo, no siendo fiel a su Palabra. Como el que se hecha lo que sea a la boca diciendo que “lo que no mata, engorda”, el hambre de lo “sobrenatural” nos ha hecho comer cualquier cosa que nos ponen en el plato sin preguntarnos si es de beneficio para nosotros. Se nos ha enseñado que “lo que se manifiesta no se discute”, que “juzgar” es blasfemar al Espíritu, que no se “toca a los ungidos de Dios” no importa lo que digan o hagan, etc. etc. etc. Todo esto sumamente falso cuando se saca de su contexto en la Palabra y se le da la interpretación que se quiere para promover un “nuevo mover de Dios”, una “nueva revelación”, “un nuevo tiempo”, el “avance del Reino”, etc.

He pasado mis cortos 39 años de vida en iglesias pentecostales y he visto un sinnúmero de aberraciones en nombre de Cristo, asuntos en los que el mismo enemigo ha tomado ventaja para confundir y dividir a los hermanos. Todo porque a algunos de nosotros se nos olvidó que esto no se trata solamente de emociones, saltos y experiencias sino también de la exigencia de Dios que nos metamos en su Palabra, la estudiemos con diligencia y oración, guiados por su Espíritu, para no caer presa de las artimañas del infierno. Pura vagancia espiritual que nos ha expuesto al engaño ocultista del enemigo, infiltrado entre nosotros con manifestaciones demoníacas. Fue el mismo Jesús el que reprendió a los fariseos por pedir “señales y prodigios” para creer en él, y les dijo que solo recibirían la “señal de Jonás”, juicio a todos aquellos que no crean y sigan su Palabra. Este Jesús fue el que reprendió a las multitudes que luego de ser alimentadas en una tarde de enseñanza al pie del monte, volvieron en la mañana para tomar el desayuno gratis. ¿Cómo les respondió el Maestro? Les dijo que era necesario que se lo comieran a él, dándoles a entender que lo importante no es la manifestación del poder de Dios sino la aceptación de Su señorío en nuestras vidas. La Biblia dice que desde ese día las multitudes dejaron de seguirle; ¡vaya estrategia de evangelismo! El “avivamiento” de multitudes “hambrientas por lo sobrenatural” se acabó cuando Jesús los confrontó con la necesidad de arrepentimiento. Este es el mismo Jesús que envió a los 70 a evangelizar, y éstos volvieron felices de ver a los “enfermos sanados y los demonios sujetándoseles” y él les dijo que no se alegraran de las manifestaciones sino de que sus “nombres estén escritos en los cielos”.

Jesús no rechazó las manifestaciones de su poder, sino que las utilizó para (1) atraer la atención del público general y para (2) sacar a la luz (discernir, separar) a los que venían en busca de la salvación y los que venían en busca de los “panes y los peces”. Jesús, y luego todo el resto de los apóstoles, enfatizaron una y otra vez, la necesidad de un corazón transformado (de piedra a carne) por causa del milagro más brutal, genuino y maravilloso que existe: la salvación del pecador. Y luego, enfatizaron hasta la saciedad la necesidad imperativa de un cambio de mente:

“No os conforméis a este siglo, sino renovaos en el espíritu de vuestra mente, para que podáis discernir cuál sea la voluntad agradable y perfecta de Dios” (Romanos 12:2)

Es en nuestra mente, sentimiento y emociones, donde libramos esta amplia batalla espiritual contra las fuerzas del enemigo, la cual sólo puede ser ganada a través de la verdad de la Palabra, que arraigada en nuestros corazones, da a luz fe en el poder de Dios que nos libra del maligno. No hay otra manera, no hay otra forma. Él nos dio su Palabra para usarla como arma en contra de nuestro enemigo; si no la estudiamos, entendemos y aplicamos a nuestras vidas, pereceremos.

Entonces, ¿qué hacer? ¿Qué podemos ganar de esta experiencia? Debemos aprender a discernir, pasar juicio, juzgar, como nos exige la Palabra. Como todos sabemos "juzgar" no es anti-bíblico, legalista, tradicionalista ni muerto, es un mandato de Dios para que no caigamos presa de espíritus de error que entraron en la iglesia desde el tiempo de los apóstoles, haciéndose pasar por cosas de Dios (o sea parecidos a cosas espirituales) pero conteniendo engaño y error ocultista. Esto no es nuevo. Las cartas de Pedro, Juan y Judas fueron en su mayoría escritas para advertir a los creyentes de la iglesia primitiva acerca de personas que tendrían apariencia de piedad (parecerían bien intencionados y "ungidos") pero que negarían la eficacia de la misma. ¿Cómo podemos juzgar lo que vemos que se vende como de Dios? Al menos tenemos dos maneras:

  • El fruto del asunto – ¿Cuál es el resultado a corto, mediano y largo plazo de estas reuniones de avivamiento? A corto plazo todos estamos felices por las sanidades y apariciones extravagantes. ¿Es la gente realmente transformada luego de la excitación del momento? ¿Dejan realmente de pecar (fornicación, adulterio, mentira, robo, engaño, lujuria, etc.)? ¿Adquieren temor a Dios? ¿La iglesia adquiere fervor religioso (en el buen sentido), motivándose a evangelizar, orar, ayudar al pobre, discipular, etc?
  • La doctrina del asunto – No podemos evitar hablar de doctrina bíblica. Si algo me preocupa grandemente es que se están enseñando cosas que no son bíblicamente justificables (por ejemplo, la insistencia de ángeles guiando creyentes en trance en viajes al 3er cielo; esto es una doctrina "New Age" ocultista bien conocida que habla de los espíritus guías - la Biblia le llama a esto "doctrina de demonios"). Bajo la excusa de que estamos viendo lo "nuevo de Dios", la "nueva revelación", estamos entrando prácticas y enseñanzas no bíblicas a la iglesia. Creo que todos estamos de acuerdo en un principio básico de la Escritura: no hay ninguna nueva revelación. Todo lo que Dios se propuso revelar a nosotros está escrito en la Palabra, toda práctica está sancionada en la Palabra. Muchos han dicho que no todo lo que va a ocurrir en este tiempo está escrito en la Palabra porque son "cosas nuevas" que Dios está haciendo. Cabe la pregunta, ¿cómo pretenderá Dios que juzguemos lo que vemos si no tenemos un estándar para juzgar? Si todo lo "nuevo" está correcto aunque no aparezca registrado en la Biblia, ¿cómo puedo discernir lo bueno de lo malo? La respuesta que muchos dan es que en estos lugares hay manifestaciones: se hablan lenguas, se cae la gente hacia atrás, hay sanidades, etc. Lamentablemente estas mismas manifestaciones las podemos encontrar en los centros espiritistas, hinduistas (estudie un poco del “kundalini” y verá a lo que me refiero), etc., los cuales no tienen la verdad. Las manifestaciones fueron la prueba de la verdad cuando Jesús y sus discípulos estaban predicando el evangelio y luego escribiendo la Biblia. Luego de que la verdad ha sido plasmada en las Escrituras, las manifestaciones ya no son prueba de que lo que se habla está correcto, pues el enemigo utiliza las mismas manifestaciones para engañar. Ahora la verdad se mide por lo que dice la Palabra. Hoy más que nunca en vez de buscar "lo nuevo", el mandato de "volver a la senda antigua" es apremiante y necesario.

Para concluir este extenso escrito, aclaro que mi intención es de ninguna manera ser divisivo y polémico, pero si de recalcar que hay un peligro en todo lo que estamos viendo. Que lo que se dice desde el altar no necesariamente es de Dios por el mero hecho de que estén pasando cosas extraordinarias y al verlas nos "sintamos" muy emocionados. Si lo que se predica está acorde con el evangelio completo de Dios, si los frutos a corto y largo plazo son la convicción de pecado y el arrepentimiento, entonces y solo entonces tenemos un avivamiento. Y eso es lo que queremos y anhelamos: un genuino avivamiento de salvación sobre nuestra vida, familia, ciudad y país. Que la gente escuche el verdadero evangelio de Dios predicado sin adulterar, sin manipulación, plagio o engaño para ganancia deshonesta, y que se vuelvan a él de todo corazón, compungidos por su pecado, redimidos por la sangre de Jesucristo nuestro Señor.

Así que espero no haber ofendido ni de ninguna manera haber perturbado su corazón, solo que tengo en mi interior un gran celo porque lo que es de Dios (y solo lo que es de Dios) permanezca en nosotros y de fruto. Creo que lo mejor para nosotros cada día es que podamos en humildad orar por discernimiento, abrir los ojos y las Escrituras, y encomendarnos a nuestro Padre celestial. Si somos de Cristo, eventualmente, no importa la algarabía y revolución del momento, oiremos Su voz, pues el nos enseño: "Mis ovejas escuchan mi voz y me siguen".

En Cristo,
Gadiel

Saturday, August 2, 2008

Los cuatro tipos de corazón – El corazón mundano

Continuamos explorando la relación que existe entre la condición del corazón (nuestro ser interior, nuestra alma) y los resultados espirituales en nuestra vida (lo que Jesús llama “el fruto” en la parábola del sembrador). El tercer tipo de corazón es el “mundano” y se menciona de la siguiente manera:

“Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron… El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” (Mateo 13:7,22)

La ilustración nos enseña a un sembrador echando semillas en un terreno aparentemente limpio pero con raíces de yerbajos y espinos escondidos debajo de la superficie. Tan pronto la semilla trata de crecer, es rápidamente alcanzada y sobrepasada por los yerbajos y espinos que ya viven allí. Lo que hacen estos yerbajos es crecer rápidamente para tapar el sol y robar la humedad de lluvia a la semilla que acaba de ser plantada.

Jesús compara este terreno a la persona que oye y entiende la palabra, pero que no cede sus prioridades en la vida para dejar entrar las prioridades de Dios. Esta es la gente que corren aceleradamente para probarse a ellos mismos y a los demás, que pueden ser exitosos, relevantes, importantes, etc., de acuerdo a la definición de “éxito” del mundo actual en el que vivimos. Nuestra sociedad postmoderna (como la llaman los filósofos de esta época) muestra una ansiedad, preocupación y fatiga por “tener” lo que se supone debo tener según el estándar actual: casa grande, carros caros, mucho dinero en la cuenta, alguna posición importante. Queremos que la gente nos vea y que cuando nos compare con los demás, tengan que admirarse ante nuestra sagacidad (en buen puertorriqueño, ¡Que “mostros” somos!). ¿Qué es lo más que admiramos? Solo necesitamos dar una vuelta por algunos programas de TV actuales: “It’s good to be …”, MTV Cribs, “Most outrageous weddings”, “The life of the rich and the famous”, etc. Todos exaltan la gente que ha alcanzado muchas cosas, mucho placer, y prestigio.

El problema con esta visión de la vida es que se nos vende como una meta que nos proveerá libertad para hacer lo que deseemos y ser felices, pero realmente es una grandísima atadura espiritual que nos va a frustrar, deprimir y al final destruir. ¿Qué dice la Biblia acerca de esto?:

“Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana; amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá” (Salmos 39:6)

“No te afanes por hacerte rico; se prudente, y desiste.” (Proverbios 23:4)

“Vela por ti mismo, que tu corazón no se llene de glotonería y embriaguez, y de los afanes (el estrés) de esta vida, y venga de repente sobre ti aquel día” (Lucas 21:34, parafraseado)

¿De que “día” habla este último verso de la Biblia? El inevitable día en que todos los seres humanos que han existido o existirán en el futuro sobre la faz de la tierra, tendrán que encarar a su Hacedor, Dios mismo sentado en su trono soberano. En “ese día” el prestigio, el dinero, la fama, el éxito, todo nuestro diminuto imperio que formamos con gran afán durante todos los días de nuestra vida, serán inservibles frente a la gran pregunta: ¿Estás en paz con Dios? ¿Estás reconciliado con tu Creador? ¿Conociste a Jesús, el único que media (el árbitro) entre el Dios justo y nosotros, los que le hemos echado a un lado?

Lamentablemente tu asistencia a una iglesia, tu trabajo en algún grupo de ayuda social, tu participación en algún “ministerio” religioso no compensará en lo absoluto tu falta de relación con Dios. Y esta relación es un asunto de prioridades. Dios no comparte su gloria (su primer lugar, su supremacía) con nadie. O eres de él, por él y para él o existe algo más en tu interior (en tu corazón) al que le debes fidelidad. Y nuestro Señor Jesucristo fue muy claro en esto:

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No puedes servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24)

Que nos quede claro, Dios no pretende que seamos irresponsables con nuestra vida, con el cuido de los seres queridos, con cumplir con nuestras obligaciones, pero si pretende que nuestra fidelidad, compromiso, fuerzas y primer lugar se lo demos por entero a él. Y él promete ser por nosotros en todas nuestras necesidades:

“No te afanes diciendo: ¿Qué comeremos, o que beberemos, o que vestiremos? Tu Padre celestial sabe que tienes necesidad de todas estas cosas. Pero, busca primero el Reino de Dios y su justicia, y lo demás vendrá añadido.” (Mateo 6:31-33)

En Cristo,
Gadiel

P.D. Puedes incluir tus comentarios y preguntas en el blog o enviarlos a pastorgadiel@gmail.com. Es importante para nosotros saber que estamos alcanzando a alguien con la Palabra de Dios.