Saturday, February 23, 2008

Conociendo a Dios – Parte 6

¿Cómo podemos conocer a Dios? Los cristianos creemos y afirmamos que Dios se ha revelado a sí mismo a los hombres en tres maneras: la naturaleza, la persona de Jesucristo, y la Palabra (la Biblia). Todo lo que necesitamos saber acerca de los asuntos de Dios está a nuestra disposición si nos dedicamos a estudiar estas tres fuentes. Sin embargo, los hombres, en nuestro afán por ser los más grandes, los primeros, los dueños de nuestra vida y forjadores de nuestro propio destino, nos esforzamos muchísimo para borrar la idea de un Ser mayor a nosotros. En nuestro tiempo y época, nos gusta controlar nuestra vida y hacer lo que queremos sin rendirle cuentas a entidad superior alguna. Esto es un terrible error que cometemos, que tiene consecuencias eternas. Veamos:

La naturaleza le muestra a todos los hombres (creyentes y no creyentes, cristianos y no cristianos) de la existencia de un Ser Supremo que hizo todo lo que hay. La extrema complejidad del universo, la tierra y los seres vivientes, por lógica nos lleva a concluir que hubo mucho pensamiento y una planificación maestra de todo lo que existe. Sin embargo, los seres humanos hemos desechado la enseñanza bíblica de un Dios que creó todas las cosas que vemos, y la hemos reemplazado por la idea de que todo surgió al azar (¡por carambola!).

Jesucristo fue una persona histórica que reclamó el título de Dios para sí mismo (¡un reclamo bien descabellado!). Dijo que era perfecto como su Padre celestial. Dijo que iba a pagar con su vida el precio del desprecio que los hombres le habían hecho a Dios. Y dijo que no iba a permanecer muerto, que iba a resucitar, porque él era Dios. ¿Era Jesús un loco? Los resultados de su vida nos dejan ver que él tenía razón. Según los documentos históricos que nos han llegado, tanto sus seguidores como sus enemigos atestiguaban de su integridad y perfección ética y moral. Los eventos alrededor de su muerte fueron una reproducción exacta de escritos proféticos judíos de siglos anteriores (la razón del Nuevo Testamento es probar exactamente eso), que hablaban de un “Cristo” que iba a reconciliar a los hombres con Dios. Pero sobre todas las cosas, la locura que dominó a sus seguidores luego de su muerte es algo excepcional. Ellos reclamaron haberlo visto vivo luego de tres días de muerto, y comenzaron a predicar acerca de él. Cualquiera puede decir que eran un grupo de “buscones” tratando de cazar ignorantes para llenarse de dinero y poder. Pero la realidad fue todo lo contrario. Por seguir al Cristo que reclamaban haber visto, perdieron todo, fueron perseguidos, presos, maltratados, empobrecidos y finalmente muertos trágicamente por su predicación. Pero su testimonio (que Jesús es quién dijo que es) arropó al mundo.

¿Qué hemos hecho los hombres con esta revelación? Algunos niegan de manera categórica la divinidad de Jesucristo. Para ellos, él es sencillamente un “buscón” mas. Otros, que no se atreven a negar la veracidad histórica de estos hechos, se han engañado de la peor forma. Para éstos Jesús no es Dios que bajó a la tierra a vivir entre los hombres, sino un hombre excepcional que alcanzó un “estado elevado”, una “conciencia cósmica” superior que lo llevó a vivir una vida extraordinaria. Jesús es solo un ejemplo de lo que ellos mismos pueden llegar a ser por su propio esfuerzo. Otra vez niegan la intervención de un Ser Superior en la vida humana, quién reclama adoración y sujeción, y prefieren pensar que todo gira en torno a ellos mismos.

Continuaremos la semana próxima…

En Cristo
Gadiel

P.D. Estamos celebrando nuestro 3er aniversario en la CCA. Gracias por su apoyo y oraciones.

Saturday, February 16, 2008

Conociendo a Dios – Parte 5

¿Cuál debe ser el proyecto de vida, la motivación principal de cada día para el cristiano? Conocer a Dios.

Nosotros no debemos gastar nuestras energías y tiempo en alcanzar las mismas cosas que el mundo se propone en su búsqueda de significado: sabiduría, riqueza, poder y placer. Sabemos por la Palabra de Dios que la búsqueda de estas cosas en sí mismas no produce felicidad real y duradera en esta vida, y solo llevan a la muerte en la eternidad. ¿No hemos escuchado a artistas y celebridades decir: “la felicidad no existe, solo hay pequeños momentos de dichas que tenemos que aprovechar”, “la vida es solo una y hay que vivirla al máximo, sin restricciones y sin arrepentimiento”? Los que han alcanzado algo en esta tierra son los mismos que demuestran (aunque a veces no lo digan) que queda una insatisfacción en su interior, ya sea una infelicidad con lo que ya poseen, o un temor por lo desconocido de su futuro.

La Palabra de Dios es la que establece el proyecto de vida para cada hombre y mujer sobre la faz de la tierra, aquello por lo cual podemos estar realmente orgullosos y por lo cual recibiremos bendición eterna:

“Así a dicho Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehová”
Jeremías 9:23-24

Conocer a Dios, saber quién es él, qué piensa y que nos exige, es aquello que nos dará los mejores resultados a todo lo demás que emprendamos en la vida, y asimismo nos llenará de la mayor satisfacción. Ahora bien, si éste es el propósito de vida según Dios, ¿cuál es la meta?

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo, a quien has enviado”
Juan 17:3

Conocer a Dios no solo dará sentido, bendiciones y satisfacciones a tu vida, sino también que resultará en la eternidad con Dios cuando partamos de esta tierra. Hay vida después de esta vida, y cómo la pasaremos depende de las decisiones que tomemos hoy. Como dice una hermosa canción del grupo cristiano Mercy Me: “sería una locura escoger este mundo en vez de la eternidad”.

Escoge lo correcto. Pídele a Dios que se revele a tu vida, que quieres conocerle, y emprende con diligencia, buen ánimo e interés, el estudio y la búsqueda de él y todo lo que él es. Tus resultado no se harán esperar y tus bendiciones te van a alcanzar.

En Cristo,
Gadiel

Saturday, February 9, 2008

Conociendo a Dios – Parte 4

¿Cómo son aquellos que conocen a Dios? Ya vimos que son aquellos que (1) muestran pasión por las cosas de Dios, (2) piensan grandes cosas acerca de su Dios, y (3) son valientes y decididos por Dios. Aquellos que conocen a Dios también:

Viven en contentamiento con Dios – La mayor preocupación de los hombres es su presente y futuro. Tener problemas y situaciones difíciles hoy, y no saber lo que va a pasar mañana, nos pone ansiosos más que alguna otra cosa. Nos gusta tener control de nuestro destino, y cuando las circunstancias que nos rodean cambian el rumbo que habíamos trazado para nuestra vida, nos deprimimos y frustramos terriblemente. Sin embargo, los que conocen a Dios en verdad, han obtenido unos beneficios que les permiten vivir una vida en paz y despreocupación por el presente y el futuro. ¿Cómo ocurre esto? Los que han conocido a Dios:

  • Tienen paz con Dios – El hombre fue creado con una conciencia de lo bueno y lo malo y de la existencia de un Creador. Por causa de estar alejados de Dios, el hombre busca la manera de acallar su conciencia, negando la existencia del Creador y su soberanía sobre la vida de la humanidad. Las filosofias humanas buscan quitarnos la ansiedad de saber que no estamos en buenos términos con nuestro Creador. Los que conocen a Dios han sido reconciliados con él y ya no huyen más de su presencia.

“Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo… El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”
Romanos 5:1, 8:16

  • Tienen el cuido providencial de Dios – No importa que asunto se presente en la vida, sabemos por la Palabra de Dios que no somos presas del “destino” ni del azar. Cuando una costurera está comenzando el proceso de coser un hermoso traje, primero corta piezas de tela que de momento no parecen tener sentido ni belleza. El diseño final del vestido está en su mente, y poco a poco va haciéndose aparente mientras sigue cortando, midiendo y juntando cada pieza. Asimismo, nuestra vida, con todo lo que ella trae, es la obra maestra de un Dios soberano que va hilvanando (tejiendo) un hermoso tapiz que, desde la eternidad, es una obra maestra ya completada, pero que en nuestra limitada visión actual no hace mucho sentido. Sin embargo, hemos aprendido por la Palabra a confiar en aquél que es todo sabio y poderoso, y que siempre nos va a llevar a bien.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”
Romanos 8:28

  • Tienen seguridad eterna de parte de Dios – La ignorancia de lo que va a pasar cuando dejemos de existir en esta tierra, mantiene a los hombres en un profundo temor diario. La gente se aferra a la vida porque no tienen idea de destino alguno luego de que sus ojos se cierren para siempre. Sin embargo los que conocen a Dios, los que han recibido la verdad de Jesucristo en sus corazones y ahora viven para él, no tienen temor a la eternidad. Estos ya saben que hoy, ahora, y para siempre, sus asuntos con Dios están resueltos por causa del sacrificio de Jesucristo en la cruz del Calvario. Ya fueron comprados y están escondidos en las manos del Padre y en Cristo la Roca Eterna, y ya nada ni nadie los puede apartar de ese amor inmerecido.

“Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu… Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”
Romanos 8:1, 38-39

Acércate a Dios de todo corazón, pídele que se revele a tu vida tal cual él es, recíbelo sin condiciones, y él llenará tu existencia de paz, gozo, descanso, confianza y seguridad no importando lo que esté pasando a tu alrededor.

En Cristo,
Gadiel

Saturday, February 2, 2008

Conociendo a Dios – Parte 3

¿Cómo son aquellos que conocen a Dios? La semana pasada vimos dos características de aquellos que conocen íntimamente a aquél a quien sirven: (1) son enérgicos (pasionarios) en cuanto a los asuntos de Dios, y (2) piensan grandes cosas acerca de Dios. En otras palabras, están más interesados en las cosas de Dios que en las de ellos mismos, y admiran a Dios por lo que él es, más que a ningún otro ser en el universo. ¿Qué más podemos decir?

  • Los que conocen a Dios son valientes y decididos por Dios – Estos no siguen a la mayoría sino al principio bíblico. Sus decisiones no están basadas en lo que más les conviene sino lo que es mejor para la causa de Cristo, aunque les cueste. Esto ocurrió con los amigos de Daniel (Sadrac, Mesac y Abed-Nego) cuando estaban frente al ídolo de oro de Nabucodonosor. También les pasó a Pedro y a Juan cuando Dios los comenzó a usar con milagros y prodigios en Jerusalén. Los sacerdotes los echaron en la cárcel por celos y Dios los sacó a través de un ángel y los envió a predicar nuevamente. Ellos sabían que estaban desobedeciendo a las autoridades y les iba a costar su libertad y su bienestar. Pero, ¿cuál fue su respuesta?:

“Es necesario obedecer a Dios ante que a los hombres.”
Hechos 5:29

El apóstol Pablo lo dijo de otra manera, cuando se dirigía hacia Jerusalén, seguramente a perder su libertad y su vida:

“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús”
Hechos 20:24

¿Es acaso malo tener sueños y anhelos? ¿No es lógico y natural querer preservar nuestra vida? Y entonces, ¿qué movía a esta gente tan fuertemente como para tener en poco aún su propia vida? Es importante que entendamos que vivimos en un tiempo decididamente individualista. La vida moderna consta casi por completo de una búsqueda por el bienestar y placer individual. Como dice el refrán popular: “Yo primero, yo segundo, yo tercero, y si sobra algo, también es para mí”. Por eso, ser un verdadero cristiano es algo totalmente radical. Es un modo de vida diferente al de la gente común. Conocer a Dios cambia nuestras prioridades, nos hace ver otra perspectiva de lo que realmente es valioso en la vida. Y luego que esto llena nuestra mente y voluntad, ya no nos importa la pérdida de cosas terrenales, sino que tomamos nuestras decisiones para el beneficio y avance del reino de los cielos.

En Cristo,
Gadiel