Saturday, January 26, 2008

Conociendo a Dios – Parte 2

¿Cómo son aquellos que conocen a Dios? ¿Cómo los podemos identificar? ¿Cómo saber si somos de los que pertenecemos a ese grupo? La Palabra nos da una idea de este tipo de persona. Los que conocen a Dios:

  • Son enérgicos en cuanto a los asuntos de Dios – Los que conocen a Dios se preocupan y se duelen por la condición de la obra de Dios. Cuando en la Iglesia se infiltra la inmoralidad (adulterio, fornicación, pillaje, mentiras, abuso, etc.) o cuando doctrinas de error y tergiversación de la verdad son predicadas desde los altares, aquellos que conocen a Dios se levantan con vigor y determinación para defender la verdad y el honor de Dios. Hay tiempos de apostasía (y tenga por seguro que estamos viviendo en uno de ellos) en que los creyentes tratan el pecado en sus vidas livianamente, como si Dios no fuera a juzgar el asunto. Asimismo algunos que predican y pastorean la iglesia se atreven a utilizar sus posiciones para enseñar un evangelio cojo, hueco, adulterado, que promete cosas a la gente para atraerlos y vaciarles los bolsillos, pero que no están garantizadas por la Palabra de Dios. Es importante que entendamos que el conocimiento de Dios es un refugio en estos tiempos, pero los que son superficiales en su fe serán presas del engaño. Daniel lo vio de esa manera:

“Con lisonjas seducirán a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.”

Daniel 11:32

  • Piensan grandes cosas acerca de Dios – Podemos saber cuanto admiramos a una persona por lo que pensamos y decimos de ella. Esto es especialmente cierto cuando hablamos de nuestro deportista o artista favorito. Si creemos que tal o cual persona tiene un talento excepcional en su campo, somos los primeros que hablamos del asunto en cada foro, dando detalles de las ejecuciones, competencias, conciertos, etc. que nuestro ídolo ha realizado, y por lo cual lo consideramos (y queremos que los demás también así lo hagan) el mejor de los mejores. La pregunta clave es: ¿Qué piensas tú de Dios? Cuando estás solo, cuando no tienes la ventaja de esconderte entre un animado grupo de creyentes cantando coros en la iglesia, cuando no tienes al pastor para que conteste las preguntas bíblicas que tu ya deberías saber (Hebreos 5:11-14), cuando estás solo en tu cuarto sin que nadie te vea (excepto Dios), ¿qué tienes que decir de él? ¿Acaso salen palabras de tu boca para expresar algo bueno acerca de Dios o está tu vocabulario vacío cuando de cosas espirituales se trata? ¿Qué experiencia íntima, personal, única, has tenido con Dios que te permite dar testimonio de él con tu adoración personal? ¿Cuán grande es Dios para ti? ¿Es tu Dios bueno meramente para resolverte todos tus problemas y concederte todos tus deseos? ¿O es tu Dios tan grande y poderoso que te lleva a poner tu cabeza en el suelo delante de su presencia y adorarle por lo que él es, aún cuando no te conceda lo que tú quieres?

Continuaremos la semana próxima…

En Cristo,

Gadiel

Saturday, January 19, 2008

Conociendo a Dios – Parte 1

El apóstol Pablo hizo una declaración algo extraña en su carta a la iglesia de Filipos:

“… teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”
(Filipenses 1:23)

¿Quería decir Pablo que deseaba la muerte más que la vida? Eso es lo que dice el texto bíblico. ¿Por qué? Pablo deseaba la muerte física porque ese era el camino para “estar con Cristo”. Cristo era su satisfacción, lo que más placer le daba, mucho más que cualquier cosa de esta tierra. Llegó a decir que todo lo que había ganado en la vida (prestigio, conocimiento y posesiones) habían venido a ser “basura” para él cuando lo comparaba con conocer a Cristo.

¿Es ésta nuestra experiencia? ¿Estamos enamorados de Dios? ¿Tenemos pasión por conocerlo a él? ¿Nos interesan más sus asuntos que los nuestros? ¿Nos acostamos y despertamos pensando en sus cosas, buscando la manera de servirle y avanzar su reino en la tierra? La ausencia de pasión por Dios y sus cosas son lo que definen una vida espiritual mediocre. La Biblia llama a esto tibieza, un cristiano que está desinteresado y aburrido con los asuntos de Dios, y que está sumergido en los asuntos de su propia vida (ganar más dinero, tener más cosas, ser más importante, tener alguna posición, gustar de más placeres, etc.). Decimos que Dios es grande, pero en realidad a nuestra vista es tan pequeño que lo confinamos al altar de algún templo. Decimos que Dios está en todas partes, pero para nosotros está muy lejos y desinteresado de una relación personal. Lo “visitamos” algunos domingos al mes, como cuando vamos a ver a algún tío lejano que solo conocemos por referencia.

Un resultado de esto es un mal testimonio a los hombres de lo que representa servir a Dios. Pero lo más doloroso de todo es lo que perdemos nosotros mismos: la experiencia del Dios que puede satisfacer la verdadera necesidad de nuestro ser. Vivimos nuestra vida hueca y vacía, sin sentido ni propósito. Entonces, ¿por qué es necesario conocer a Dios? Al menos tres beneficio vamos a recibir:
  • Nos ubica en la perspectiva correcta – Aprendemos que la vida cristiana no se trata acerca de mí sino acerca de Dios. Nos llenamos de humildad cuando conocemos de su grandeza y supremacía (¡él es el grande, no yo!). Quita de nosotros la ignorancia espiritual.
  • Nos enseña a vivir correctamente – El universo fue creado por Dios bajo sus reglas. Como ha dicho J.I.Packer: “vivir en el universo sin conocer las reglas del Creador es un suicidio”. Los hombres viven en permanente desesperanza y pierden sus vidas porque se conducen de manera equivocada en esta tierra. Conocer a Dios nos da la clave para una vida de verdadera satisfacción.
  • Nos apasionamos por la santidad – Cuando amamos y conocemos a Dios ya no queremos hacer cosas que lo entristezcan. Día a día vivimos con extremo cuidado porque no queremos perder la comunión que hemos ganado con él. Su amistad y presencia viene a ser lo más importante para nosotros.

La meta mas alta del verdadero creyente es conocer a Dios para acercarse a él cada día más. Enfrascarnos en buscar conocer quién es él, qué quiere de nosotros, qué le agrada y qué le desagrada, va a proveer sentido a nuestra vida cristiana. Acompáñame en este viaje que hoy emprendemos para crecer en nuestra relación con él.

En Cristo,
Gadiel

Saturday, January 12, 2008

Prioridades para el 2008

¡Felicidades en este nuevo año 2008! Es muy placentero volver a compartir contigo alguna palabra de aliento y dirección cada semana. Oro al Señor para que él te guíe, dirija, y bendiga en este nuevo año de tal manera que todo lo que emprendas y todo lo que logres sea para Su gloria.

Me imagino que en el cierre del 2007 sacaste un rato para pensar todo lo que pasó en tu vida durante el año que terminó, qué cosas tienen que continuar igual y cuáles tienen que cambiar. Posiblemente escribiste un listado de resoluciones para cumplir en este nuevo tiempo que Dios te regala. No importa cuales son tus nuevas metas (bajar de peso, conseguir un novio, saldar algunas deudas, tener un hijo, comprar una casa, comenzar un negocio) quiero regalarte tres resoluciones que necesitas mover al tope de tu lista:

  • Necesito volverme a Dios – Tu primera meta, tu primer deseo debe ser conocer a Dios tal cual él es. A Dios hay que desearlo con una pasión infinitamente mayor que la que nos invade cuando estamos enamorados por primera vez. Que desees conocer cómo es él, qué le agrada, qué le desagrada, qué espera de ti. Entonces, tu vida tiene que cambiar de rumbo para asegurarte que no caminas de espalda a Dios, que no te alejas de aquél que se merece toda tu adoración.

“Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien.”

Job 22:21

  • Necesito servir a Dios - Asegúrate que lo que emprendes este año, que las cosas que construyes, tengan resultados eternos. Sin menospreciar tus metas y sueños, imagínate delante del trono de Dios en el día final, ¿qué le vas a decir?: “Señor tengo una casa grandísima en la tierra ¿quieres venir?”, “Señor, tengo cuatro doctorados, ¿tienes alguna plaza vacante en el cielo?”, “Señor, soy un experto en Play Station, ¿quieres unas clases?”. Será mucho mejor si en el recuento de tu existencia en la tierra, Dios pueda atribuirte el vaso de agua que le diste a un pequeño, la ofrenda de amor que llevaste a un necesitado, las horas de oración que invertiste por la iglesia, los días que perdiste en el hospital dando consuelo al enfermo, el soporte financiero que diste a los misioneros en el exterior. La Biblia dice que todo eso “se lo hemos hecho a él”. ¿Qué tal si comienzas a “gastarte” para el reino?

“Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto”

Proverbios 3:9-10

  • Necesito confiar en Dios – No es un secreto que los asuntos mundiales van de mal en peor. La economía, la política, la sociedad en general tiene problemas serios y profundos que no parecen tener solución. La inmoralidad, la injusticia, el terror, las guerras, la debacle financiera que parece avecinarse para todo el mundo nos dejan un panorama sombrío para el futuro inmediato. ¿Qué debemos hacer? La palabra nos manda a confiar en un Dios soberano, que tiene el control de la historia y los tiempos y que va a llevar todo este asunto al cumplimiento de su voluntad final. Así que, si y solo si los primeros dos puntos que hemos hablado se están haciendo una realidad en tu vida, entonces puedes estar seguro acerca de la bondad de Dios para contigo. La palabra es confía, confia, confía, porque él tiene cuidado de ti.

“Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos, guarda la ley y el consejo, y serán vida a tu alma, y gracia a tu cuello. Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará. Porque Jehová será tu confianza, y él preservará tu pie de quedar preso”

Proverbios 3:21-22, 26

En Cristo,

Gadiel