Saturday, October 27, 2007

Los guiados por Dios (Parte 3)

Hemos aprendido que Dios tiene un propósito para nosotros y que él tiene todo el poder y la intención de llevar a cabo su plan en nuestras vidas. Ahora bien, si eso es así, ¿tenemos alguna injerencia (alguna parte) en el proceso? Es sumamente importante que entendamos que Dios, en su gracia, ha designado al hombre para que sea parte activa en el desarrollo de la historia de la salvación. Los escogidos de Dios somos “colaboradores” en el proceso de avance del reino de los cielos sobre la tierra. Por consiguiente, conocer que Dios es todopoderoso y soberano sobre todas las cosas no significa inactividad o pasividad de mi parte. Aún cuando confiamos plenamente en el poder y sabiduría de Dios para llevar a cabo su plan, somos responsables de acoplar (juntar) esa confianza con acciones responsables de nuestra parte, en línea con la guía del Espíritu en nuestros corazones. Los siguientes pasos nos pueden ayudar en el proceso:
  • Debemos guardar los caminos de Dios en fidelidad (Salmos 119:1-8) – Esta es la base de todo el asunto. La Palabra nos explica qué cosas agradan y qué cosas desagradan a nuestro Dios (estos son “sus caminos”). No podemos esperar su bendición ni privilegio cuando vivimos vidas en pecado, que es simplemente desobediencia o rebeldía a alguno de sus estatutos. Es asombroso ver la cantidad de gente que se acerca a pedir un consejo o una oración por algún problema personal y que, al ser confrontados con alguna práctica pecaminosa que están llevando a cabo a sabiendas, dan media vuelta y se van. ¡No podemos desear los beneficios del Señor si no amamos los caminos del Señor!
  • Debemos asegurarnos de que entendemos plenamente cuál es la voluntad de Dios para nosotros –Tenemos que aprender a separar (el término bíblico es “discernir”), nuestros deseos, nuestros anhelos, lo que siente nuestro corazón y nuestras emociones, de lo que realmente Dios quiere para nosotros. Si somos de los que tomamos decisiones basados en los sentimientos del momento, siempre estaremos metiéndonos en problemas. Por eso es necesario pensar, repensar, buscar consejo, medir y sopesar lo que vamos a hacer antes de actuar. Esto lo hacemos a través de los pasos que discutimos la semana pasada (oración, meditación, estudio bíblico intenso, búsqueda de consejo, escuchar y juzgar la ministración de dones espirituales a nuestro favor).
  • Debemos identificar y utilizar los medios a través de los cuales Dios va a llevar a cabo su plan en nosotros – Dios siempre está en control y lleva a cabo su plan a través de su poder y providencia. Y para esto Dios obra sus milagros a través de nuestros medios comunes, las circunstancias de nuestra vida, lo que tenemos en nuestras manos. Recordemos al joven que tenía unos pocos panes y peces el día que Jesús estaba predicando en la falda de un monte (Marcos 6:30-44). El Señor tenía intenciones de darle de comer a todos los presentes (más de 5 mil personas). Ese era su propósito soberano, el deseo de Dios. ¿Qué hizo Jesús? Primero invitó a los discípulos a ser parte de la solución, los invitó a ser sus colaboradores (“Denle ustedes de comer”). Luego les mostró su insuficiencia para solucionar la crisis (“¿Qué vayamos y compremos pan nosotros?”). Hay ocasiones en que Dios nos mete en situaciones complicadas para que corramos a él en búsqueda de una solución. Es en esos momentos que él puede mostrarse poderoso y glorioso en nuestras vidas. Finalmente, Jesús accede a realizar un milagro poderoso utilizando cosas comunes. Les preguntó “¿Cuánta comida tienen?”, o sea, “¿Qué tienen en la mano?”. La acción que viene luego es hermosa: “Entonces tomó los panes y levantó los ojos al cielo y los bendijo”. Dios nos ha dotado con talentos, dones, recursos, bienes e inteligencia, todo para ser usado para su gloria. Dios espera que presentemos lo que tenemos con reverencia y expectación, para él bendecirlo y de manera milagrosa multiplicarlo. En aquella ocasión, la ración que sostendría a solo una persona fue suficiente para alimentar una multitud. Asimismo hoy Dios quiere trabajar contigo y tus circunstancias para llevar a muchos al conocimiento de su gloria.

No es tiempo de vivir centrados en nosotros mismo y nuestras necesidades, sino tiempo de pedirle a Dios que se mueva a través nuestro, que multiplique nuestro alcance, que nos lleve a hacer cosas que nunca imaginamos que podrían realizarse a través de nuestras manos. Si somos sabios y humildes, entendiendo que nada tenemos que no nos haya sido dado, y que lo que hacemos no es causa para darnos gloria a nosotros mismos (¡Por favor lean y marquen 1ra Corintios 4:7!), seremos canales de bendición poderosa y permanente para la iglesia y para el mundo que necesita conocer a un Dios todopoderoso y amoroso.

En Cristo,
Gadiel

P.D. #1 - Recién añadí una columna (al lado derecho) listando algunos libros que han sido de mucha bendición y crecimiento para mí. Muchos de ellos están disponibles en español en librerías cristianas o a través de Amazon.com. Hay mucha sabiduría de Dios en escritos cristianos realmente basados en la discusión de la Palabra de Dios. Los libros mencionados ahí (al menos los que ya he leído) y los autores que listo en mi “profile” son excelentes recursos para crecimiento. Si deseas algún consejo para comenzar tus lecturas individuales, escríbeme un email a pastorgadiel@gmail.com

P.D. #2 - Si quieres recibir alertas automáticos cada vez que le damos “update” al blog, puedes suscribirte completamente gratis al “feed” que encontrarás al final de la página. Se llama “Post: Atom” y es un servicio para alertar a los lectores, cada vez que el blog recibe nuevos postings. Así nunca perderás el contacto con este “site” y espero que sigas recibiendo bendición del mismo.

Saturday, October 20, 2007

Los guiados por Dios (Parte 2)

La semana pasada aprendimos que para conducir nuestra vida de acuerdo a la guía del Espíritu, lo primero que debemos hacer es conocer cuál es la voluntad de Dios para nosotros. No podemos emprender un camino si no sabemos cuál dirección tomar, si no conocemos hacia dónde nos dirigimos. Pero la pregunta que muchos nos hacemos en este paso es: ¿Realmente tiene Dios un plan conmigo? La Escritura nos enseña claramente que:

  • Fuimos formados por Dios, tal y como somos, ordenados a vida desde antes de nuestro nacimiento: “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que luego fueron formadas, sin faltar ni una de ellas” (Salmos 139:13-17). Tú no eres un error, un problema ni un desperdicio. Le perteneces a Dios el cual tiene un camino para ti.
  • Si has conocido a Jesús como tu salvador personal, fuiste escogido y bendecido para que tu vida alabe la gloria de Dios a través de la santidad que él va a producir en ti: “Según nos escogió en él (Cristo) desde antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:3-6).
  • Hay una camino nuevo por el cual debes andar, el cual fue preparado previamente por Dios para ti: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales preparó de antemano, para que anduviésemos por ellas” (Efesios 2:10). Hay un trabajo preasignado por Dios para ti, el cual debes cumplir para que su nombre sea conocido por muchos que están a tu alrededor.

Como puedes ver, existe un plan eterno para nosotros preparado desde antes de nuestro nacimiento. Este plan es para la gloria de Dios (no la nuestra) y es lo que llamamos su voluntad sobre nosotros. Ahora bien, nos preguntamos, ¿podrá Dios llevar a cabo su plan o habrá algo que lo interfiera? La Escritura nos enseña que nada ni nadie puede detener a Dios: “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4:35). Así que, ¿cuál debe ser nuestra respuesta a esta realidad? Debemos buscar cuidadosamente cuál sea el propósito de Dios para nosotros. Esto se hace a través de:

  • Tiempos de oración personal y secreto, hablando con Dios y preguntándole acerca de su dirección para nuestra vida. En estos tiempos debemos separar espacio para el silencio y la meditación delante de Dios, pues él habla a nuestro Espíritu en la calma y la tranquilidad.
  • Estudio intenso y diligente de la Biblia, pues en ella está plasmada la voluntad de Dios para su iglesia, y las bases doctrinales, morales y éticas para la toma de decisiones saludables para nuestra vida.
  • Búsqueda de consejo espiritual sabio, en nuestros pastores y ancianos probados de la congregación local.
  • Permitir que Dios nos hable a través de la manifestación de dones espirituales de la iglesia local (palabra de ciencia y sabiduría, profecía personal). Si hemos hecho nuestra asignación y hemos estudiado la palabra de Dios con diligencia, entonces estamos listos para recibir este tipo de ministración, la cual necesita ser escuchada, estudiada, juzgada y aceptada o rechazada según el Espíritu de Dios nos dirija (a través de los tres pasos anteriores)

En Cristo,

Gadiel

Saturday, October 13, 2007

Los guiados por Dios (Parte 1)

Una marca esencial del verdadero creyente es que conduce su vida de acuerdo al consejo de Dios. La Palabra nos dice claramente: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Romanos 8:14). Cada paso, cada decisión, cada asunto que emprendemos debe tener el diseño y la aprobación del arquitecto de nuestras vidas, si es que somos cristianos. Ahora, ¿cuál es nuestra responsabilidad como creyente en Dios? Podemos resumirlos de la siguiente manera:
  • Buscar la voluntad de Dios para nuestra vida
  • Cumplir nuestra responsabilidad, nuestra parte en el proceso
  • No afanarnos ni precipitarnos
  • Esperar en Dios, dejar lo resultados en sus manos

Durante las próximas semanas estaremos explorando cada uno de estos pasos con mayor detenimiento. Ahora bien, es importante notar que todo comienza con Dios. Siempre tenemos que partir de la base sólida que representa su voluntad. No es lo que nosotros queremos sino lo que él quiere. Si en algo importante fallamos al momento de tomar decisiones en nuestras vidas, es en aceptar esta verdad. Hay en nuestra naturaleza de pecado una tendencia innata al orgullo, manifestado plenamente en nuestra negativa a que “otro” maneje nuestra vida. No en balde nos gusta tanto el dicho popular que dice: “Vive tu vida y no la mía”. Nos parece que estamos lo suficientemente “grandecitos” y maduros como para aceptar que no tenemos todas las respuestas, que no sabemos escoger el mejor camino, que no somos los dueños de nuestro destino. Por lo tanto, aún cuando Dios quiere guiar nuestro camino, hay varias maneras en que nosotros detenemos o “nublamos” la clara dirección de Dios para nuestras vidas:

  • No querer pensar ni pesar las consecuencias futuras de nuestros actos (Deum.32:29) – Este es el “superespiritual” que no quiere utilizar la herramienta mas obvia que nos regaló Dios para tomar decisiones sabias en nuestra vida: la mente. El consejo de Dios, escrito en su Palabra, es suficiente para traer a nuestras vidas madurez espiritual y emocional. No usar el cerebro, y querer que todo consejo llegue de manera milagrosa (visiones, profecías, etc.) es sencillamente un síntoma de pura vagancia espiritual. ¿Para qué va Dios a querer cambiar nuestra mente si luego no la vamos a usar?
  • No querer escuchar consejo (Prov.12:15) – Para aceptar el consejo de alguna persona, necesitamos primero reconocer que esa persona tiene alguna experiencia o conocimiento mayor al nuestro, y eso atenta contra el alto concepto que tenemos de nosotros mismos. La realidad es que el no querer escuchar a la gente que Dios ha puesto en la iglesia para bendecirnos va en detrimento de nuestra salud espiritual.
  • No sospechar de uno mismo (Salmos 139:23-24) – Esta es la consecuencia lógica de la falta de humildad que acabamos de mencionar. Si “yo me las sé todas” entonces siempre debo estar correcto en todas mis decisiones. Fallar en autocriticarme y en pedirle a Dios que revele a mi vida aquello que no anda bien en mi, tendrá efectos perjudiciales en mi caminar.
  • No sospechar del carisma de otros (1 Tes. 5:21) – Escuché a alguien decir que el don espiritual que mas falta hace hoy en día es el discernimiento. Ya nadie quiere juzgar lo que otros dicen, tal y como la Palabra nos demanda que hagamos, porque hemos sido mal enseñados a no ir en contra del “ungido” de Dios. Se nos olvida que hoy, en esta época neotestamentaria, todos estamos ungidos de parte de Dios a través de las arras del Espíritu. Entregarle las decisiones de nuestra vida a otra persona sin ninguna restricción es una negligencia espiritual seria, que viene como consecuencia de nuestra vagancia espiritual y nuestro pobre entendimiento de la condición humana que todavía cargan aquellos que están en alguna posición de liderazgo en la iglesia. Este asunto, más que los demás, abre de par en par una puerta al engaño y la manipulación espiritual, porque como iglesia, y de manera equivocada, hemos concentrado demasiado poder en personas falibles.
  • No querer esperar (Salmos 40:1-3) – Para el desesperado, el impaciente, el que vive como las olas del mar que van y vienen, estar quieto y esperar es un castigo. Sin embargo, la prueba final e irrefutable de que realmente creemos lo que decimos (que confiamos en Dios), es que estamos tranquilos y en expectativa de que Dios tiene todo bajo su control y que a nosotros solo nos resta confiar en él y su sabiduría.

La semana entrante continuamos con este importante tema para nuestras vidas. Hasta entonces,

En Cristo,
Gadiel

P.D. No olviden “postear” sus comentarios y sugerencias en el blog.

Saturday, October 6, 2007

La razón de la tribulación (Parte 3)

La semana pasada vimos en el libro de Job, nuestras respuestas típicas al enfrentarnos a la prueba, la crisis o el desaliento. Job pasó por todas estas etapas, siempre cuestionando el porqué de su situación. Ahora bien, ¿qué dijo Dios al respecto? Es importante que entendamos este principio básico de vida espiritual: cada vez que te enfrentes a algo (no solamente a tribulación, sino también a la duda, a decisiones por tomar, a contradicciones y retos a tus creencias) es importante conocer lo que Dios piensa al respecto. En este tiempo el pensamiento de Dios está escrito en su Santa Palabra, y es nuestra responsabilidad conocerla con certeza y profundidad para poder responder apropiadamente a cada reto de nuestra vida cristiana. En el caso de Job, Dios mismo se mostró a todos los presentes de manera extraordinaria. ¿Qué les respondió Dios? ¿Qué nos dice hoy en nuestro tiempo de crisis?:
  • Corrige nuestra posición con respecto a él (Job 38:2-3) - ¿Estamos nosotros a su nivel como para cuestionarle sus obras? ¿Podemos confrontarlo de “tú a tú”? Dios le dice a Job: “¿quién es este que nubla su pensamiento con palabras sin sentido?” Si en algo fallamos en el día de crisis es en nuestra confianza en Dios y su sabiduría. Nos parece que Dios no está tomando las mejores decisiones, o que se le ha escapado algún detalle importante con respecto a nosotros. Básicamente cuestionamos si Dios es lo suficientemente competente como para atender nuestro caso. Se nos olvida que todo este asunto del cristianismo tiene que ver con él y no con nosotros. Él es el centro de todo el asunto (no nosotros), y lo que él prefiera hacer en nuestra vida tiene detrás un plan perfecto y completo que al final va a ser para su gloria y nuestro bien.
  • Recalibra nuestra visión de su grandeza (Job 38, 39, 40) – Para que nos ubiquemos en la posición correcta, Dios en su misericordia, nos recuerda de lo que él es capaz, obras que nosotros jamás podremos realizar. A Job y sus amigos Dios les mostró su infinita sabiduría y poder en todo lo creado: “¿Dónde estabas tú cuando formé la tierra? ¿Le dices tú a la mañana cuando salir? ¿Llamas tú a las nubes para que traigan lluvia? ¿Le traes comida a los leoncillos? ¿Te sirve al búfalo a ti?” Hoy su Espíritu, en momentos especiales, nos llena de su presencia y nos muestra la grandeza infinita de nuestro Dios. Esto para que cerremos nuestra boca y nos postremos con el rostro en el suelo delante de aquel que todo lo sabe, todo lo puede, todo lo tiene en su control. Esta es la clave, el secreto, el beneficio que obtenemos de alabar a Dios en medio de nuestra necesidad. Es cuando adoramos a aquél que ha permitido nuestro dolor, que más él se muestra como nuestro poderoso sustentador. Y eso es todo lo que necesitamos.

Es interesante notar que Dios nunca le explica a Job la razón por la cual lo metió en tribulación. ¿No es esto insólito? ¿Acaso no merecemos un poco de respeto? Aquí es que nuestras ideas humanas chocan de frente con el pensamiento de Dios. Él no le explico a Job la razón de su tribulación y tampoco tenía que hacerlo. Dios no tiene que darme explicaciones de sus acciones, Dios no tiene que probarme que es sabio y justo. Él es todo eso y mucho más, lo crea yo o no. Lo que sí él quiere es que yo aprenda a confiar y depender de él sencillamente por lo que él es: infinito, todopoderoso y soberano Dios, lo máximo, y lo mejor que me ha podido pasar. A él sea la gloria y el imperio por siempre. Amén (1 Pedro 5:11).

En Cristo,

Gadiel

P.D.

Gracias mil por los comentarios que hacen en el blog cada semana. Realmente nos alientan a seguir adelante haciendo lo que Dios nos ha mandado a hacer. Recibimos tanta bendición y ministración al escribir así como ustedes nos han testificado que reciben al leer. Por favor, si entienden que esta palabra puede ser de beneficio para otros, colaboren con nosotros para distribuir esta página a la mayor cantidad de personas posibles. A través de la red podemos llegar a muchísimos mas que los que hoy podemos tocar en nuestros servicios regulares en Arecibo. También, recuerden "postear" su dirección de email en sus comentarios, si es que necesitan que me comunique con ustedes fuera del blog. Nuevamente, que Dios los bendiga ricamente.